Con cinco décadas ligado al movimiento deportivo, Luis Chanlatte se define como un dirigente que no teme confrontar, una postura que muchos dentro del sector catalogan como rebeldía.
El secretario general del Comité Olímpico Dominicano ha defendido sus posiciones de manera frontal, nadando contra la corriente en su búsqueda por transformar el sistema, una lucha que asegura, ha dado sus frutos.
Esa firmeza al hablar le ha costado enemistades y sanciones. Sin embargo, continúa su camino como un «lobo solitario», convencido de que sus denuncias han sido necesarias para el avance del deporte dominicano.
“He hecho denuncias fundamentales y he sido coherente, muy coherente”, manifestó Chanlatte en exclusiva para El Nacional.
Un perfil adelantado
Chanlatte sostiene que sus reclamos contra las irregularidades en el deporte fueron visionarios, lo que en su momento le valió ser estigmatizado como el «loco problemático» o la «oveja negra» del olimpismo.
Lamenta que el sensacionalismo mediático haya distorsionado su imagen pública ante la sociedad.
“Que soy directo, que soy contestatario, que enfrento las cosas; ese es mi carácter y no lo voy a cambiar”, expresa tajantemente Chanlatte.
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Sin importar las etiquetas de disociador o el desgaste emocional, Chanlatte reafirma con voz firme: “Hasta que esté en el movimiento, voy a seguir” con su estilo particular.
Impacto y legado
El dirigente asegura que sus planteamientos han contribuido al progreso del sector deportivo nacional.
“Creo que sin darme cuenta he cambiado muchas cosas; algunas dinámicas ya no son iguales”, señala, destacando que varias de sus propuestas fueron implementadas durante las gestiones de Luis Mejía Oviedo y Antonio Acosta.
Aunque reconoce que el aislamiento ha pasado factura a nivel personal, confiesa que en los momentos más críticos llegó a plantearse el retiro.
Un reto financiero
Chanlatte recordó que al asumir como secretario general del COD, tuvo que enfrentar una crisis de deuda de 28 millones de pesos, créditos cerrados, nóminas atrasadas en el Albergue Olímpico y múltiples deficiencias administrativas.
Hacia la presidencia
Reconoce que para implementar la reforma estructural que el olimpismo dominicano requiere, es necesario ocupar la presidencia del organismo.
Con una meta clara, afirma: “Ya no puedo seguir detrás. Tengo que estar al frente, por eso quiero ser presidente”.
Su visión se centra en dejar una hoja de ruta institucional para las futuras generaciones. «Mi misión no es quítate tú para ponerme yo; busco una garantía de cambio y un plan estratégico real», puntualiza.
Compromiso con el 2026
Entendiendo la responsabilidad de su cargo, Chanlatte decidió retomar su involucramiento en la estructura técnica y administrativa de la delegación que representará al país en los Juegos Santo Domingo 2026.
“Sé que puedo emprender un proyecto de reforma en todos los niveles y dejar una estructura sólida para que la nueva generación la aproveche”, concluyó.























