Teotihuacán, México.— En el corazón de una de las civilizaciones más icónicas de América, la Zona Arqueológica de Teotihuacán fue escenario ayer sábado del histórico encendido del fuego nuevo de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, en una ceremonia que unió la cultura ancestral con el orgullo deportivo de la República Dominicana.
A las 10:30 de la mañana, con la presentación del presídium y el inicio del protocolo de banderas e himnos, dio comienzo un evento trascendental que reunió a las máximas autoridades deportivas y gubernamentales, junto a los representantes de los 37 comités olímpicos nacionales que integran Centro Caribe Sports.

El desfile de banderas, los honores a los símbolos patrios de México y Quisqueya, y la entonación del himno de Centro Caribe Sports marcaron el inicio de una jornada inolvidable que pronto se transformó en un vibrante espectáculo cultural.
En la inmensa explanada, custodiada por las legendarias pirámides de piedra, decenas de danzantes cautivaron a los presentes con vestuarios multicolores y rituales que evocaron la grandeza prehispánica. La música ancestral y la danza del fuego nuevo, ejecutada por talentosos estudiantes de Bellas Artes, convirtieron el lugar en una exhibición viva de la historia mesoamericana.
El momento cumbre se vivió a las 11:35 de la mañana, cuando se realizó el encendido de la antorcha. Acto seguido, comenzó el primer relevo a lo largo de la emblemática Calzada de los Muertos, donde figuras clave del deporte y la organización de los Juegos Santo Domingo 2026 recorrieron el camino oficial con gran emoción.

Durante el acto, el presidente del Comité Organizador de los Juegos, José Monegro; el ministro de Deportes de la República Dominicana, Kelvin Cruz; y la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, destacaron el significado de este evento como el banderazo de salida hacia la fiesta deportiva más grande del Caribe.
Por su parte, el presidente de Centro Caribe Sports, Luis Mejía Oviedo, resaltó que este fuego representa la unidad regional y la firme determinación de la República Dominicana por organizar unos Juegos de alto nivel, consolidando al país como un referente deportivo internacional.
Al finalizar, el medallista olímpico dominicano y voluntario estrella, Gabriel Mercedes, hizo entrega de la llama a la alcaldesa Carolina Mejía, quien custodiará el fuego sagrado en su travesía hacia Santo Domingo, simbolizando la conexión entre el origen ceremonial y la sede de los Juegos.
La ceremonia concluyó con la fotografía oficial, dejando un legado imborrable donde la historia y el presente deportivo se fusionaron bajo una misma llama, que ahora recorrerá el Caribe como símbolo de identidad, esperanza y el éxito asegurado para Santo Domingo 2026.























