El Ministerio Público presentó acusación formal y pidió juicio de fondo contra los implicados en el mega decomiso de 9,889 kilos de cocaína en el Puerto Multimodal Caucedo. Entre los señalados destaca Enriquillo Luis Brito, exdirector del Distrito Municipal de Bayahíbe, junto a su hijo, Enrique José Luis Brito.
La investigación revela un esquema de enriquecimiento ilícito vinculado al narco, donde Enriquillo Luis Brito exhibía un patrón de movimientos financieros sospechosos mediante múltiples cuentas bancarias millonarias, tanto personales como corporativas.
El expediente detalla que, solo en tres cuentas a su nombre, movió la astronómica cifra de RD$89,086,257.47 en ingresos y RD$91,818,671.88 en egresos, además de miles de dólares, predominando transferencias y depósitos de origen oscuro.
El exfuncionario mantenía un complejo entramado de cinco cuentas bancarias, cuatro en pesos y una en moneda extranjera.
Entre 2018 y 2025, el flujo de efectivo fue escandaloso: RD$87,616,479.62 en entradas, disparándose principalmente en el periodo 2022-2024. De este monto, más de 51 millones fueron registrados como depósitos en efectivo, una modalidad típica de lavado de activos.
La acusación desenmascara una diferencia abismal: entre 2020 y 2022, el exalcalde ingresó al sistema bancario RD$10,810,384.57 en efectivo, pero solo reportó a la DGII ingresos por RD$4,186,000.25, evidenciando una ocultación masiva de capitales.
El informe destaca la incoherencia salarial: desde 2009 hasta 2025, sus ingresos reportados en la TSS (que oscilaron entre 10 mil y 70 mil pesos mensuales) resultan insignificantes ante su real nivel de vida y los movimientos financieros detectados.
Más grave aún es la situación del hijo del exalcalde, de 29 años, quien a pesar de manejar millones, jamás ha declarado impuestos.
Aunque Enrique José Luis Brito no figura con actividad laboral, salario ni registros como empresario desde 2003, su cuenta bancaria movió cerca de 34 millones de pesos, una fortuna que no tiene justificación legal ni soporte económico.
El entramado de testaferros y narco-cuentas
La red de enriquecimiento incluía a familiares cercanos que servían de piezas clave en el movimiento de dinero del narcotráfico.
Uno de los puntos críticos es el caso de Tony Alberto Berroa Brito, primo del exalcalde, capturado tras un allanamiento estratégico en enero de 2025.
A este sujeto se le ocupó un teléfono con coordenadas exactas de zonas costeras clave en El Seibo, La Romana y La Altagracia, confirmando la logística de trasiego de drogas y su vinculación directa en cuentas mancomunadas con el exalcalde.
El Ministerio Público rastreó que gran parte de los fondos del hijo del exalcalde provenían de transferencias efectuadas por la esposa de Tony Berroa, vinculando directamente a todo el núcleo familiar en el lavado de activos.
Finalmente, tras el allanamiento a Denis Berroa Brito, las autoridades incautaron una libreta con anotaciones contables de operaciones de narcotráfico, incluyendo precios de gastos y los logotipos distintivos de los paquetes de cocaína, cerrando el círculo contra esta estructura criminal.























