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La tragedia del desplome del techo en la discoteca Jet Set, ocurrida la madrugada del 8 de abril de 2025 durante una presentación de Rubby Pérez, sigue conmocionando al país tras registrar más de 200 muertos y decenas de heridos. Entre las víctimas fatales figuran las hermanas Dilania y Lucía de la Cruz, junto a sus esposos Joel Manuel Santana Pion y Juan Manuel Santana Olivero, una pérdida que deja a cinco niñas en la orfandad y a una nación pidiendo justicia.
El desgarrador testimonio de Bienvenido de la Cruz
Bienvenido de la Cruz, tío de las víctimas del Jet Set
Su tío, Bienvenido de la Cruz, compartió con Hoy Digital detalles de este lamentable suceso que ha enlutado a familias dominicanas. Con la voz quebrada, recordó que Lucía no solía salir los lunes por sus compromisos laborales. No me explico cómo pudo pasar, el dolor es inmenso. No puedo dormir, lloro la muerte de mis sobrinas y el reciente fallecimiento de mi esposa, con quien compartí 60 años. Imagínense el vacío que siento, relató con impotencia.
Bienvenido de la Cruz relata la tragedia que ha consternado a la República Dominicana.
Bienvenido recordó que sus sobrinas eran el alma y la alegría de la casa, quienes organizaban cada detalle en Navidad y llenaban de vida el hogar. Ellas eran el motor de nuestra familia, las que movían todo, y ahora ese vacío es insustituible, expresó entre lágrimas.
Casa materna de las víctimas en luto
El tío de las víctimas compartió recuerdos de los momentos felices en familia, como las visitas a la playa de Najayo para comprar pescado, destacando que los esposos eran hombres trabajadores y ejemplares. Estamos atados de manos, pero exigimos justicia. El responsable debe pagar por lo ocurrido, porque era una situación evitable, afirmó contundente sobre la tragedia que sacude a la sociedad dominicana.
Un luto nacional que no cesa
El relato de Bienvenido de la Cruz refleja el impacto profundo de este desastre en la comunidad. La pérdida de las hermanas y sus esposos no solo destruyó el futuro de cinco niñas, sino que ha dejado una herida abierta en el país, que hoy clama por transparencia y respuestas sobre las condiciones de seguridad en los centros de diversión.























