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Fracasó este viernes el tercer intento por conocer la medida de coerción contra el fiscal Aurelio Valdez Alcántara, quien está en el ojo del huracán tras ser imputado por un presunto soborno millonario a un testigo del caso Senasa.
La audiencia fue abortada luego de que la defensa del fiscal, liderada por Albert Delgado, recusara a la jueza de la instrucción especial Ysis B. Muñiz Almonte, presidenta de la Segunda Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, quien había sido designada para el caso.
Los abogados del imputado argumentaron que la magistrada habría participado en la investigación previa al autorizar los allanamientos y la operación encubierta donde se utilizó dinero marcado para capturar al funcionario.
Ante esto, Wilson Camacho, director de Persecución del Ministerio Público, calificó la maniobra como un litigio temerario. «La defensa, ante la imposibilidad de rebatir las evidencias irrefutables que tiene el Ministerio Público, ha venido con un grito desesperado y un absurdo jurídico para huir de la realidad que les aplasta», manifestó con firmeza.
Camacho advirtió que no permitirán que se evada la justicia. “No importa cuánto huyan o cuántas tácticas dilatorias utilicen; tarde o temprano tendrán que enfrentar las pruebas. Nuestra posición sigue siendo la misma: solicitaremos prisión preventiva para quienes son imputados por actos de corrupción«, sentenció el procurador adjunto.
Ahora, el proceso queda en manos de la Suprema Corte de Justicia, organismo que deberá decidir sobre la recusación para determinar si la magistrada continúa al frente del caso o si será sustituida.
Una vez resuelto este incidente, el tribunal reanudará la audiencia para definir el destino judicial de Valdez Alcántara.
Detalles del expediente
Según la investigación del MP, el pasado 13 de este mes, Valdez Alcántara citó al testigo Canaán en el parqueo de Plaza Lama, en la avenida 27 de Febrero con Winston Churchill. Allí, utilizando información privilegiada y abusando de su posición, el fiscal habría propuesto alterar el curso del caso Senasa a cambio de una suma millonaria.
La cifra del escándalo
El Ministerio Público reveló que el fiscal exigía inicialmente US$200,000, un vehículo Mercedes Benz y un reloj de lujo Rolex. Tras un regateo, el imputado habría aceptado US$150,000 y el vehículo de alta gama, sin saber que el MP ya había montado un operativo de inteligencia para documentar cada paso de la negociación ilegal.























