Santo Domingo.- El síndrome de Asperger es una condición del espectro autista (TEA) que se manifiesta, principalmente, en desafíos para la interacción social y la comunicación.
Sin embargo, Peral aclara un punto clave: los pacientes con Asperger sí buscan conectar, pero carecen de habilidades sociales que les permitan integrarse con facilidad.
No es una discapacidad intelectual
A diferencia de otros niveles del espectro, el Asperger no implica discapacidad cognitiva ni ausencia de lenguaje funcional. No obstante, puede conllevar retos específicos, como problemas para descifrar el lenguaje no verbal, entender el sarcasmo o procesar conceptos abstractos.
También son frecuentes las crisis sensoriales. Muchas personas presentan una hipersensibilidad ante estímulos como la luz fuerte o los ruidos intensos en el entorno.
Hiperfoco y la importancia de la rutina
Uno de los rasgos más distintivos es la presencia de intereses profundos: temas específicos que absorben toda su atención.
Lea también: Padres de niños con autismo: el calvario por la falta de cobertura de las ARS
Estas personas suelen ser metódicas y perfeccionistas. Cualquier cambio imprevisto en su agenda puede disparar niveles altos de ansiedad.
Aunque logran un conocimiento experto sobre sus pasiones, a veces no detectan si el interlocutor está perdiendo el interés en la conversación.
Según Peral, enfrentan barreras para interpretar la intención o el estado emocional de los demás.
El mito del aislamiento voluntario
Existe la falsa creencia de que las personas con Asperger prefieren la soledad. Peral desmiente este prejuicio: anhelan formar vínculos, pero la falta de flexibilidad y destrezas comunicativas complica la convivencia, lo que genera frustración acumulada.
El peligro del diagnóstico tardío en RD
En teoría, la detección debería ocurrir entre los 4 y 5 años, cuando inicia el desarrollo social clave. Sin embargo, en República Dominicana suele detectarse tarde, después de los 9 años, o incluso en la adultez.
Un diagnóstico tardío provoca heridas emocionales profundas. Antes de recibir terapia, muchos sufren rechazo, exclusión, ansiedad crónica o depresión. Además, este colectivo es blanco frecuente de bullying escolar y acoso laboral.
Tratamiento: Inclusión, apoyo y educación
El abordaje efectivo es el psicoeducativo. Incluye entrenamiento en habilidades sociales, soporte familiar y adaptaciones en el colegio o trabajo.
Peral enfatiza que el apoyo debe ser personalizado según la etapa de vida y las metas individuales de cada neurodivergente.
“Si la sociedad dominicana fuera empática no harían falta tantas medidas de apoyo”, señala. Mientras la inclusión real sea una meta pendiente, el acompañamiento especializado es vital para garantizar la calidad de vida de quienes viven con Asperger.






















