¡Ay, qué vaina! Siempre hay alguien en la familia, en el coro o en la clase que no coge na’, por más virus que ande. Da igual si es la gripe o un simple resfriado, que, aunque todos caigan, esa gente sigue más fuerte que un roble. ¡La clave está en tus defensas!
Los bichos y tu cuerpo
Gracias a lo que descubrió Louis Pasteur sobre las enfermedades infecciosas, sabemos que los gérmenes -virus y bacterias- son la causa de las infecciones y que se pasan entre personas, animales o por el ambiente.
También sabemos que un mismo virus o bacteria puede afectar de manera diferente a cada persona.
Puede ser muy grave para unos y sin síntomas para otros, una gran diferencia que vimos mucho en la pandemia del COVID-19, por ejemplo, explica a EFE Salud la presidenta de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), Silvia Sánchez-Ramón.
Y otra teoría, que sigue creciendo y fue propuesta por el inmunólogo francés Jean Laurent Casanova, nos dice que, además del germen y sus factores para infectar, también está tu sistema inmunitario (el hospedador), que decide si la infección es grave o si pasa casi sin que te des cuenta. ¡Por eso hay gente que casi ni se enferma!
«Generalmente, son factores genéticos de tus defensas. Nosotros estudiamos sobre todo las inmunodeficiencias primarias, que ahora llamamos errores congénitos de la inmunidad; son alteraciones genéticas que afectan cómo se desarrollan o funcionan partes específicas de tu sistema inmunitario, lo que te hace más propenso a infecciones graves, frecuentes o por gérmenes específicos, incluso por un solo tipo de germen», explica Sánchez-Ramón.
¡No todo es culpa de la genética!
Y si hay gente que casi no se enferma es porque sus defensas no son iguales a las de todos, por razones genéticas.
Pero también influyen otros factores, como lo diferente que es el sistema inmunológico entre personas, algo que se explica por causas no genéticas que afectan qué tan fácil es para ti tener infecciones graves, como los modificadores epigenéticos, que controlan cómo funcionan tus genes sin cambiar tu ADN.
En este sentido, afirma la presidenta de la SEI, después de una infección viral, las proteínas del virus se rompen en pedacitos (péptidos) por unas células especiales que se los muestran a los linfocitos T (un tipo de defensa).
Ahí entra el sistema del Antígeno Leucocitario Humano (HLA), que es uno de los más variados genéticamente. Esa gran diversidad del HLA decide qué pedacitos de virus pueden ser presentados y reconocidos por tus linfocitos T.
Cada alelo -una de las variantes de un gen- del HLA tiene una preferencia por ciertos péptidos, lo que afecta qué tan bien se activan tus linfocitos T y, por ende, la fuerza y especificidad de la respuesta de anticuerpos que producen las células B (otras defensoras que nacen en la médula ósea).
Esta diferencia explica por qué distintas personas reaccionan tan diferente al mismo virus, afectando qué tan fácil se enferman, la gravedad y cómo controlan la infección. ¡Así hay gente que casi ni se enferma y otra que, virus que aparece, virus que coge!
Lo que te rodea también importa
Sabemos que la variedad de bichitos buenos en tu garganta, intestino y todo el sistema digestivo, y qué tan fácil te dan infecciones respiratorias, dependen de cómo interactúan esas comunidades de microbios con tus defensas respiratorias. La ciencia nos dice que somos más fuertes contra las infecciones si tenemos un microbioma más diverso», asegura Sánchez-Ramón, quien también es jefa de servicio en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid.
Por eso, la experta aclara que no todo es genético; hay cosas que bajan tus defensas y te hacen más propenso a las infecciones, como ciertos medicamentos que las suprimen, o problemas como una mala alimentación o el envejecimiento, que deteriora el sistema inmunitario.
De todas formas, la presidenta de la SEI asegura que si, estando aparentemente sano, te da una gripe muy fuerte, es lógico pensar que hay algo escondido en tus defensas, sobre todo si no hay otros factores de riesgo evidentes.
Tus defensas: el guardián de tu balance
Tener unas defensas equilibradas es sinónimo de salud porque no solo te defiende de lo de afuera, sino que «va más allá», es un «sistema de balance interno entre todo tu cuerpo, de integridad biológica».
Y el tiempo que tardas en recuperarte de una infección también depende de tus defensas. La eliminación de las células infectadas por los virus depende de esa inmunidad.
Al preguntarle a Sánchez-Ramón si se pueden fortalecer las defensas, ella afirma que todo lo que es bueno para tu salud, ¡también es bueno para ellas!
Todo lo que sea hacer ejercicio constante, comer una dieta buena y variada con muchos micronutrientes, dormir suficiente y controlar el estrés y la ansiedad crónica, influye mucho en que tus defensas funcionen bien y en qué tan fácil te den infecciones», señala la experta.
Según la inmunóloga, «e»l estado general de salud, aunque te sientas sano, puede afectar mucho tus defensas por cosas que no son tan obvias o evidentes», explica.
«Tus defensas regulan internamente todo tu cuerpo y dependen de una buena nutrición, un metabolismo balanceado, dormir bien, cero estrés crónico y actividad física regular para funcionar al máximo», con lo que un buen estado de salud te preparará mejor para enfrentar cualquier infección, sostiene Sánchez-Ramón, quien también forma parte del comité médico de la Organización Internacional de Pacientes para las Inmunodeficiencias Primarias (IPOPI).






















