La relación entre las redes sociales y la juventud dominicana vive ahora bajo un foco enorme de debate nacional. Tras conocerse los efectos reales que generan en la salud mental de un muchacho o una joven de estas edades, factores que preocupan a las familias, se suma la tendencia internacional: el debate sobre la prohibición para menores de 16 años que ya resuena en todo el mundo.
Pero detenerse en la relación redes sociales y adolescencia es quedarse solo en la superficie. Las plataformas digitales han penetrado en la psicología de los adultos y de nuestros abuelos, y no han sido precisamente entradas pacíficas o amables para nadie.
Lo que las redes le hacen a nuestra sociedad, sin importar la edad, fue uno de los temas analizados por expertos en salud mental durante una conversación con las psicólogas y el psicólogo Mónica Sánchez Reula, Timanfaya Hernández y Juan José López Marañón, quienes proponen un viaje profundo por la evolución de la mente humana frente a las pantallas.
Este recorrido termina en un escenario donde no solo dominan las redes, sino también la Inteligencia Artificial. Y la manera en que la IA ha irrumpido en nuestro diario vivir es sencillamente impactante.
Estas son las consecuencias en los jóvenes, los adultos y los adultos mayores ante el dominio que tanto la IA como los algoritmos de X, Meta o TikTok ejercen sobre nuestras vidas:
Adolescentes: El mundo real no tiene filtros de Instagram
Sánchez Reula, especialista en psicología infantil, define el problema de forma clara: las redes conectan a los jóvenes con “un mundo que no es real, sino con un contenido montado, filtrado e idealizado que termina destruyendo la autoestima”.
En esta etapa crítica, la experta destaca que la seguridad personal sufre constantes ataques. Las redes, en lugar de ayudar, inflan el malestar. Por ello, considera urgente que exista una “regulación real” en el acceso a estos contenidos.
“Perdemos demasiado tiempo valioso cuando estamos pegados al celular. Es una satisfacción inmediata que está liquidando la capacidad de atención de los jóvenes”, asegura, señalando que hoy día, para un adolescente, ver un video de apenas 20 segundos ya se siente como un esfuerzo agotador.
Aunque no se trata de satanizar el internet, ya que abre “una ventana de oportunidades”, Sánchez Reula enfatiza en sus consultas que “la vida fuera de la pantalla es lo que realmente importa”.
Los padres y adultos tienen un papel protagonista, pues son los responsables de que el joven aprenda a moderarse. “Nuestros hijos necesitan límites y un poco de supervisión externa”, añade.
Lo más urgente es desconectar a la juventud de esa perfección falsa de las redes. No pasa nada si los muchachos enfrentan momentos de frustración o tristeza en la vida real.
Al final, es una preparación para la madurez, y mientras más rápido entiendan que la vida no es un paraíso de vacaciones pagadas, mucho mejor les irá.
Adultos: La adicción a los likes y la aprobación ajena
Timanfaya Hernández, decana de psicología, es muy crítica con el comportamiento de los padres frente al celular. “A veces, enviamos mensajes muy contradictorios a los hijos”.
¿A qué se refiere? Explica: “Les exigimos a los adolescentes que suelten el teléfono, pero seamos honestos: los adultos estamos igual de enganchados al contenido vacío, consumiendo sin parar”.
Un punto clave: los que diseñan estos algoritmos son adultos. “Tenemos la capacidad de crear tecnología inteligente pero, a veces, no tenemos la madurez para manejarla sin que nos controle”.
Los adultos también están atrapados. Es natural: buscamos que nos quieran y nos encanta que nos den aprobación. Tras cada publicación, esperamos el ‘oye, qué bien te ves’ o el reconocimiento digital. A los adultos les pasa exactamente lo mismo que a los jóvenes.
El reto para los mayores es dar el ejemplo y educar en valores reales, algo que requiere un compromiso social serio desde la familia y las instituciones educativas.
Redes para los abuelos: Fácil como manejar un carro
El psicólogo Juanjo López Marañón es un entusiasta de la tecnología y la IA generativa. “Me encanta ver a mi padre de 93 años interesado por saber cómo funciona esto y para qué sirve”, comenta con optimismo.
Sin embargo, deja una advertencia para las familias dominicanas: “Nuestra generación es la última que trabajó y estudió con papel y lápiz antes de pasar a lo digital. La generación que viene ya nace con un chip digital. Ese salto generacional es inmenso”.
Casi toda la tecnología actual está hecha por jóvenes para jóvenes, pero eso debe cambiar.
“Cualquier celular hoy tiene más potencia que la computadora que llevó al hombre a la Luna. Pero tú no necesitas ser un científico para usar un móvil o para manejar un carro. La tecnología debe evolucionar para que sea accesible para todos, incluyendo a nuestros abuelos”.
La oportunidad para las personas mayores es enorme, pero necesitan herramientas adaptadas a ellos.
“Esto les facilitará la vida, permitiéndoles conectar con familiares lejanos o acceder a información si tienen movilidad reducida. Les vendrá de maravilla”, afirma el experto.
La meta es simple: que nuestros mayores puedan manejar la tecnología con la misma facilidad con la que conducen un vehículo, sin complicaciones innecesarias.























