Cada 21 de marzo, la sociedad se moviliza por el Día Mundial del Síndrome de Down, una fecha clave para sensibilizar sobre esta condición genética y garantizar la inclusión real y el respeto a los derechos humanos de esta comunidad.
De acuerdo con la Fundación Paraíso Down, las estadísticas revelan que uno de cada 700 niños nace con síndrome de Down, una cifra que resuena con fuerza en las tendencias internacionales. Este impacto social fue analizado recientemente en el programa Frente a Frente de Telecorporación Salvadoreña (TCS), destacando la importancia del apoyo familiar.
¿Por qué el 21 de marzo? La ciencia tiene la respuesta. Adriana Guardado, experta en marketing y directiva de la fundación, aclaró que esta condición surge por la presencia de tres cromosomas en el par 21. “Esa es la razón por la que elegimos el día 21 del mes 3, para simbolizar la trisomía 21”, explicó con claridad.

Por su parte, la psicóloga Sara Inés Rodríguez enfatizó un dato vital: la mayoría de los casos no son hereditarios. La probabilidad es constante en la población: “De cada 700 nacimientos, uno presentará esta condición”, afirmó la especialista.
Es fundamental conocer los tres tipos principales de síndrome de Down para entender su alcance. La trisomía libre domina con el 95 % de los casos; le sigue la traslocación (única variante que puede ser hereditaria) con un 3 %; y finalmente el mosaico, que es el diagnóstico menos frecuente.
Aunque se asocia con hipotonía muscular, discapacidad intelectual y rasgos físicos específicos, los expertos envían un mensaje poderoso: el síndrome de Down no define la identidad de una persona.
“Cada individuo posee una personalidad única y un potencial infinito”, sostuvo Rodríguez. Además, celebró que hoy la esperanza de vida y la calidad de salud han alcanzado niveles históricos gracias a la medicina moderna y al acceso oportuno a la información.
La detección temprana es hoy una realidad. Mediante la translucidez nucal y estudios genéticos avanzados durante el embarazo, las familias pueden prepararse emocional y logísticamente para brindar el mejor entorno desde el primer día.

La estimulación temprana es el pilar del éxito. Adriana Guardado, basándose en su experiencia como madre, asegura que el acompañamiento profesional en los primeros meses de vida transforma el futuro y el desarrollo integral de los niños.
El gran desafío pendiente sigue siendo la inclusión educativa. Rodríguez advierte que no basta con la capacitación técnica; es urgente derribar los prejuicios y miedos que aún persisten en las escuelas y en la sociedad dominicana.
La Fundación Paraíso Down continúa su labor incansable ofreciendo apoyo psicológico y programas de desarrollo. Al ser una organización gestionada por padres, garantiza una empatía y una guía experta para quienes inician este camino.
En este Día Mundial del Síndrome de Down, el llamado es a construir una sociedad inclusiva y diversa, donde cada dominicano y dominicana tenga la oportunidad de brillar con luz propia.
Fuente: Infobae























