Por: Virgilio Lora Gómez
Hablar de Amadita Pittaluga de González es contar la historia de una mujer visionaria que marcó un antes y un después en la medicina dominicana cuando hacerlo era un desafío enorme, sobre todo para una mujer. Su nombre está ligado a la curiosidad, la disciplina y una pasión innata que se gestó desde la infancia, cuando sus juegos revelaban su futuro en el laboratorio.
Desde muy joven, Amadita mostró una gran pasión por la ciencia. Cursó sus estudios primarios en el Instituto Escuela y el bachillerato en el Colegio Santo Domingo, donde en 1953 obtuvo los títulos de High School y Bachiller en Ciencias y Letras. Ese mismo año ingresó al Instituto para Laboratoristas Doctor Defilló, fundado por el doctor Francisco Manuel Bello, iniciando un legado que revolucionaría los análisis clínicos en RD.
Durante su formación se destacó por su talento y dedicación. Fue monitora de Microbiología en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y, en 1958, asumió el liderazgo de las prácticas de Microbiología, labor docente que desempeñó durante nueve años.
En 1959, tras realizar estudios de posgrado y trabajar en el Presbyterian Hospital de Filadelfia, Estados Unidos, Amadita fundó su propio laboratorio clínico en el consultorio privado de su esposo, el pediatra Octavio González Nivar. Aquel pequeño espacio sería el inicio de una revolución: fue la primera en ofrecer toma de muestras a domicilio, un servicio innovador para la época que cambió la relación entre el laboratorio y el paciente.
El crecimiento fue imparable. En 1960 trasladó su laboratorio a la Clínica Doctor Mañón, donde permaneció cinco años. Más adelante formó parte del Grupo Médico Bolívar y, a inicios de los años 70, marcó el camino hacia la automatización de los servicios clínicos al integrarse a la Clínica Gómez Patiño, apostando siempre por la tecnología de punta como garantía de precisión médica.
Luego de consolidar alianzas y ganándose la lealtad de miles de pacientes, en 1984 fundó oficialmente el icónico Laboratorio Clínico Amadita en la calle Abelardo Rodríguez Urdaneta, en Gazcue. Desde allí, el proyecto se expandió hasta ser una potencia con decenas de sucursales que hoy brinda servicios 24/7 en Santo Domingo y en todo el territorio nacional.
A lo largo de su historia, el laboratorio ha mantenido un portafolio completo de especialidades que abarca áreas como hematología, química clínica, microbiología, inmunología, biología molecular y otras, respaldadas por estándares de calidad y certificaciones globales que aseguran resultados confiables.

Desde 2008, el Laboratorio Clínico Amadita es el representante líder en el país de la Asociación Latinoamericana de Laboratorios de Diagnóstico (ALADIL), una entidad que promueve la innovación y el avance científico-tecnológico del sector en la región.
El legado de excelencia de Amadita Pittaluga de González vive en manos de sus hijas, quienes conforman el Consejo Directivo de la institución y son pilares fundamentales en la dirección. Patricia González de Bergés se desempeña como vicepresidenta médica; Pilar González de Ariza lidera los proyectos de diseño e infraestructura; Jaqueline González de Moya dirige el área financiera, y Aimeé González Pittaluga trabaja en mercadeo y relaciones públicas.
Celebrada como una líder visionaria, emprendedora y ejecutiva excepcional, Amadita fue un ícono en el avance de los análisis clínicos y microbiológicos en la República Dominicana. Su historia es, también, una inspiración para todas las mujeres que han transformado la ciencia con pasión y coraje.
Amadita Pittaluga de González falleció el 5 de diciembre de 2023, a los 88 años, en Santo Domingo. Le sobreviven su esposo, el doctor Octavio González Nivar, y sus cuatro hijas: Patricia, Pilar, Jaqueline y Aimeé González Pittaluga.






















