¡Atención! La Casa Blanca acaba de lanzar una nueva estrategia de seguridad nacional que tendrá un impacto *directo y masivo* en la República Dominicana. La National Security Strategy 2025 (Estrategia de seguridad nacional 2025) —el documento secreto que guía a EE. UU.— pone el Hemisferio Occidental *bajo la mira*, ¡prioridad máxima para el gigante norteño! En este *radical cambio*, el Caribe y nuestra isla, La Española, son *zonas clave* donde Washington planea actuar con *mano dura* para proteger *sus intereses nacionales*.
¡Giro drástico! La Casa Blanca *resucita* la Doctrina Monroe con un Trump Corollary, una versión *explosiva* para frenar que potencias externas —China, Rusia o Irán— *dominen* infraestructura vital en nuestra región. Esto abarca puertos, telecomunicaciones, energía, redes digitales y activos logísticos, *¡todo bajo el ojo de EE. UU.!*
Para la República Dominicana, que ha buscado nuevos socios e inversiones, *la soga se aprieta* para mantener ese equilibrio. ¡Alerta! Washington advierte que no tolerará a *ningún actor externo* en sectores clave para la seguridad de todo el hemisferio. Esta es la clave para entender lo que pasa en el Caribe con Venezuela y su régimen dictatorial, *enemigo declarado* de potencias extrarregionales.
¡Los cambios que vienen!
La migración es *prioridad absoluta* en esta nueva estrategia. Además de su frontera sur, el plan busca frenar «cualquier flujo masivo» desde su origen, *¡directo a la fuente!* En ese esquema, nuestra isla, La Española —con la crisis en Haití— es vista como un *foco rojo*, porque la ruta que conecta República Dominicana con Puerto Rico, ¡territorio de EE. UU.!, es una de las más activas y peligrosas del Caribe.
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*¡Ojo Santo Domingo!* Washington exigirá una cooperación *mucho mayor*, con controles más estrictos, operaciones conjuntas contra redes de tráfico y una vigilancia *implacable* de nuestras salidas marítimas hacia el canal de la Mona y la costa boricua. La NSS también autoriza el uso *más agresivo* de herramientas de seguridad, ¡cuidado!
El documento revela que la estrategia de law enforcement-only (solo aplicar la ley) *ha fallado*, y que, ante el narcotráfico y el crimen transnacional, ¡Estados Unidos usará fuerza letal si es preciso!
Aunque la República Dominicana no tiene carteles que controlan territorio como en México, *somos un punto caliente de tránsito* hacia Puerto Rico y la costa este de EE. UU. Por eso, prepárense para más operaciones combinadas, *mayor presencia* de la Guardia Costera en nuestras aguas y un *aumento drástico* en los patrullajes en el Caribe.
¡Alerta militar! La reorientación del despliegue militar estadounidense es un *cambio radical*. Washington «reconsiderará» su presencia global para mover recursos al hemisferio, ¡con foco en control marítimo, frenar migraciones y bloquear a actores externos!
En este plan, el despliegue de aviones cisterna norteamericanos en aeropuertos dominicanos, acordado con el secretario de Guerra Pete Hegseth en su visita *relámpago* a Santo Domingo, *es crucial*.
El Caribe, por su ubicación entre dos rutas estratégicas —Golfo de México y Atlántico Norte— es *pieza clave* de este reajuste. Para República Dominicana esto significa que futuras solicitudes de ejercicios conjuntos, intercambios de inteligencia o acceso logístico vendrán con un respaldo doctrinal *más contundente*.
¡Guerra comercial! La NSS impulsa una diplomacia comercial con sello *Made in USA*. Ordena a sus embajadas y agencias promover *agresivamente* a empresas norteamericanas en contratos, y presiona contra cualquier ley que beneficie a la competencia externa.
Para República Dominicana hay *grandes oportunidades*: nearshoring, energía, puertos, telecomunicaciones y manufactura ligera. Pero también habrá exigencias de trato preferencial para empresas de EE. UU. y un escrutinio *feroz* a las inversiones de terceros, ¡sobre todo de China!
¡Derechos humanos: ya no son prioridad!
¡Impactante! El documento *borra* la condicionalidad política ligada a democracia o gobernanza. Ya lo insinuó la embajadora Leah Campos en su debut en el país. La nueva lógica es *puramente estratégica*: Washington cooperará con *cualquier gobierno* —sin importar su ideología— que se alinee en los temas vitales para su seguridad: frenar migraciones, limitar el poder de China, combatir el narcotráfico y proteger cadenas de suministro. Para Santo Domingo, esto significa menos presión por los derechos humanos, ¡pero más compromisos *obligatorios*!
Y atención: la Casa Blanca ordena identificar y *tomar control* de recursos estratégicos del hemisferio: minerales, corredores energéticos, puertos y nodos logísticos. En este mapa, nuestra posición dominicana, nuestra red portuaria, nuestra infraestructura turística y logística, y nuestra cercanía a Puerto Rico adquieren *una importancia brutal*. ¡Y la existencia de tierras raras en nuestra geografía encenderá aún más el interés de EE. UU.!
En resumen, la nueva estrategia estadounidense anuncia un hemisferio *bajo la lupa*, más competitivo y dominado por la rivalidad global entre potencias. Para la República Dominicana, el reto será gigante: equilibrar las *enormes exigencias* de Washington con nuestra soberanía económica, apertura comercial y estabilidad fronteriza.
¡El tablero se ha cerrado! Nuestro país está —por geografía, historia y vecindad con Haití— en la *primera línea de fuego* del rediseño estratégico de una potencia que no siempre apoya a sus socios cercanos..























