A más de un año de intensos debates en el Congreso, la reforma laboral vuelve a encender la polémica con el inicio de la nueva legislatura este 27 de febrero.
El proyecto, que arrancó su curso en octubre de 2024 entre tranques legislativos y falta de acuerdos, enfrenta ahora una carrera contra el reloj para su aprobación en la actual legislatura ya que, de no ser ratificada por ambas cámaras en este periodo, la pieza volverá a perimir.
La comisión coordinadora de la Cámara de Diputados, que integra a los voceros y al bufete directivo, definió ayer que la modificación al Código de Trabajo será la prioridad número uno de los legisladores, quienes buscan evitar a toda costa que la propuesta caduque nuevamente.
La pieza ya recibió luz verde en octubre de 2025 en el Senado y ahora la pelota está en la Cámara de Diputados, donde se definirá su futuro en medio del histórico choque de intereses entre empresarios y sindicalistas que no logran un consenso definitivo.
El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, afirmó el lunes que la reforma “se va a lograr sin trabas” en la actual legislatura y destacó que el diálogo entre el sector patronal y los trabajadores ha sido un referente de paz social que siempre da frutos.
A su entender, esa voluntad política prevalecerá para actualizar el Código de Trabajo que se pretende reformar.
Durante su visita al Senado, Olivares insistió en que el debate debe retomarse “de inmediato” para que la reforma sea ley “bien temprano en la legislatura”, calificándola como un cambio urgente para el país.
Recordó que el código actual es de 1992 y que el mundo del empleo ha evolucionado radicalmente en tres décadas, especialmente en temas como el teletrabajo, la economía azul y el trabajo doméstico.
“Estamos en pleno 2026, ya en el segundo cuarto del siglo XXI. No podemos seguir así, es hora de aprobarlo”, sentenció.
La cesantía no se toca
El funcionario fue enfático al señalar que el Poder Ejecutivo sometió el proyecto “sin tocar el derecho a la cesantía”, aunque reconoció la fuerte presión de los empresarios por modificarla y la firme postura del liderazgo sindical en su defensa.
Pese a esto, prefirió no trazar una línea al Congreso sobre qué hacer si el tiempo se agota y el consenso sigue bloqueado, poniendo en riesgo la vigencia de la iniciativa.
El proyecto original del Gobierno no altera los artículos sobre la cesantía en el Código de Trabajo, pero diversos gremios empresariales insisten en cambios que incluyen nuevas formas de cálculo y la eliminación de penalidades por retrasos en los pagos.
El PRM empuja la aprobación
Desde la bancada del oficialismo, el vocero del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Amado Díaz, admitió que aunque el proyecto está “a punto de caramelo”, todavía existen fricciones profundas entre patronos y obreros.
“Hay un sector que busca ventajas laborales que el otro rechaza de plano”, explicó.
Para Díaz, esta pugna es el nudo más difícil de desatar, pues mientras un bando no ve reflejadas sus demandas, el otro prefiere mantener la ley laboral tal como está actualmente.
Aun así, confía en que “falta muy poco” para un acuerdo final y manifestó su esperanza de que en esta legislatura se logre el visto bueno definitivo.
“Esa es la meta, ver si en esta legislatura sale humo blanco”, comentó, aunque reconoció que persisten puntos de fuerte disenso.
Por otro lado, el diputado Rogelio Alfonso Genao fue más radical al afirmar que el Código debe ser ley respetando lo pactado y sin inventar cambios de último minuto.
“Es momento de aprobar el Código Laboral con los acuerdos ya logrados, sin meter modificaciones que rompan el equilibrio entre los sectores”, aseguró el legislador del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC).
Defendió a capa y espada que la cesantía permanezca intacta, advirtiendo que en la Cámara de Diputados “no hay ambiente para propuestas que la vulneren”.
Bajo la presión de no dejar morir la pieza, la reforma al Código de Trabajo se perfila como la ley más difícil de concretar para el gobierno de Luis Abinader. Si los congresistas no logran sellar el pacto en los 150 días de la actual legislatura, la reforma laboral perimirá por tercera vez consecutiva tras su depósito original en octubre del 2025.























