¡Explosión política! Senadores de la República reaccionaron fuerte este sábado a las polémicas declaraciones de Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados, sobre los temidos cambios de personal en las instituciones públicas. ¡Un debate candente sobre la estabilidad del gobierno y el poder presidencial estalló en el país!
El senador por la provincia El Seibo, Santiago José Zorrilla, dejó claro que el presidente de la República es el único con la autoridad total para mover ministros y directores, según la Constitución. Pero ¡ojo! Defendió la importancia de la continuidad, más allá de los cambios de gobierno.

«El único que tiene el poder de hacer cambios en el tren gubernamental es el presidente de la República. Tiene la facultad de cambiar ministros y directores», afirmó Zorrilla. No obstante, ¡expresó su desacuerdo con los despidos masivos sin una evaluación previa del desempeño del personal!
«¡No a la ‘guillotina’! ‘No estoy de acuerdo con que un ministro llegue a una institución y barra con todos los empleados. Hay gente haciendo su trabajo. La continuidad del Estado se garantiza dándole confianza a quien lo está haciendo bien’, manifestó.»
¡Cuidado con la politiquería! El legislador advirtió que botar empleados por razones políticas afecta la eficiencia de la administración pública. «Si una persona sabe que, aunque haga bien su trabajo, será sustituida por un cambio de gobierno, se preguntará: ¿para qué hacerlo bien?», cuestionó.
¡Rechazan despidos indiscriminados!
Desde La Altagracia, el senador Rafael Barón Duluc (Cholitín) tachó de «totalmente fuera de lugar» las declaraciones de Pacheco.

«El Presidente es la única figura. Creo que se le fue la mano. A veces las emociones nos traicionan», sentenció, pidiendo no llevar «chismes de partido» a la palestra pública sin el debido contexto institucional.
Mientras, el senador por Independencia, Dagoberto Rodríguez, admitió que los ministros y directores generales pueden traer a su «equipo de confianza», ¡pero puso un límite claro! Rechazó los despidos indiscriminados.
«Hay momentos en que un ministro o un director general quiere llevar su equipo, y eso pasa en todos los sitios», indicó. Sin embargo, aclaró que esa potestad debe limitarse al equipo central.

«Su jefe de gabinete, su secretario, su chofer… ¡usted tiene potestad de hacerlo!», dijo, pero advirtió que «cuando llega una aplanadora y se lleva a todo el mundo, ¡eso no es correcto y jamás voy a estar de acuerdo con eso!».
Rodríguez también se refirió al «bombazo» de Pacheco, quien criticó los recientes movimientos del presidente Luis Abinader y habló de «cacería» contra dirigentes y técnicos del PRM para complacer «egos» de funcionarios que calificó como oportunistas y «arribistas».
Defendiendo al mandatario, Rodríguez dijo: «Yo respeto totalmente a Pacheco, pero el presidente tiene sus razones. ¡Él sabe por qué puso a cada quien!».
Finalmente, pidió estabilidad: «Lo clave es que las instituciones sigan funcionando bien y que no se castigue a quien está haciendo su trabajo», concluyó.
El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, ¡explotó! Rechazó los recientes cambios del presidente Luis Abinader en algunas entidades y denunció una «persecución» contra la base del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para complacer «egos» de funcionarios oportunistas y «arribistas».Durante una intervención en medio de la sesión de ayer, Pacheco afirmó que, aunque entiende y celebra el «reimpulso» del Gobierno, ¡no callará ante decisiones que «golpean injustamente» a militantes preparados del partido, sin importar las consecuencias personales o políticas!
¡El caso DGII! El líder de los diputados puso como ejemplo la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), donde hubo cancelaciones tras la llegada de Pedro Porfirio Urrutia como titular de esa institución.»¿Por qué tienen que barrer con todos? ¿Por qué tienen que barrer con todos? ¡Que me lo expliquen, porque no lo entiendo!», insistió.
¡Denuncia grave! El legislador acusó que, con la excusa de los cambios, se persigue a la gente del PRM para favorecer a «eternos» funcionarios que han vivido en todos los gobiernos y se presentan como imprescindibles.























