Uruguay hace historia este miércoles al unirse a una selecta lista de naciones con eutanasia legal. Con un respaldo de 20 votos sobre 31 presentes, el Senado dio luz verde a la histórica ‘Ley de Muerte Digna’, que autoriza la eutanasia bajo estrictas condiciones, tras un intenso debate de más de 10 horas.
Un día cargado de emoción para Florencia Salgueiro, vocera de la asociación Empatía en Uruguay. La aprobación de esta ley coincidió con el cumpleaños de su padre, quien falleció en 2020. Salgueiro relató la angustiosa lucha de su padre por la asistencia para poner fin a su vida, mientras la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) le causaba un sufrimiento insoportable.
Cinco años de intensos debates legislativos precedieron este momento. Si bien Colombia y Ecuador despenalizaron la eutanasia por vía judicial, Uruguay marca un hito como el primer país de América Latina en aprobarla mediante una ley.
Para Salgueiro, “este ha sido un debate mayormente constructivo, con amplia participación académica y de expertos, y un diálogo respetuoso entre los diferentes partidos políticos”.
“Existe un clamor popular, evidenciado por las encuestas de opinión pública: algunas revelan que un impresionante 82% de la población uruguaya apoya la eutanasia legal. Además, los 64 votos de 99 en Diputados en agosto no solo provinieron del Frente Amplio, sino también de legisladores del Partido Colorado -impulsor original de la iniciativa-, del Partido Nacional y de otras formaciones”, subraya.
La ley establece estrictos controles para su aplicación. Los requisitos clave incluyen: ser mayor de edad, ciudadano o residente, y estar psíquicamente lúcido en fase terminal de una enfermedad incurable o con padecimientos insoportables. El paciente deberá cumplir pasos previos esenciales antes de formalizar su deseo por escrito.
“El pilar de esta ley es su artículo 2, que permite la solicitud de ayuda para morir a cualquier persona mayor de edad y con capacidad mental plena, es decir, lúcida, que se encuentre en una de estas dos situaciones: padeciendo la etapa terminal de una enfermedad, o sufriendo una condición de salud no necesariamente terminal, pero que le genere un deterioro grave y progresivo de su calidad de vida, con dolores insoportables, incurable e irreversible”, explica la vocera de Empatía en Uruguay.
“El procedimiento exige la evaluación de al menos dos médicos y, de no haber consenso, se convoca a una junta médica. Adicionalmente, se requieren dos testigos no familiares, para disipar cualquier sospecha sobre intereses como herencias. Y para blindar aún más el proceso, una comisión honoraria de revisión examinará cada caso individualmente, asegurando que no existan abusos”, añade.
Uruguay, un país laico y referente regional en legislación de derechos, suma esta nueva norma liberal a un historial que incluye la regulación del cannabis, el matrimonio igualitario y el aborto.
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