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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acudirá este miércoles a una histórica sesión de la Corte Suprema que define el futuro de la ciudadanía por nacimiento, una política clave que busca restringir el acceso a hijos de indocumentados o con visados temporales.
Esta será la primera vez que un mandatario estadounidense en ejercicio presenciará argumentos orales ante el alto tribunal, tras el fallo de junio de 2025 que permitió avanzar esta polémica medida migratoria.
Eliminar la ciudadanía automática para hijos de migrantes fue una promesa central del líder republicano, quien mantiene una política de mano dura contra la inmigración desde su regreso a la Casa Blanca hace un año.
El presidente firmó la orden ejecutiva al inicio de su segundo mandato en enero de 2025, generando una intensa batalla legal en diversas cortes estatales del país.
La intervención del Supremo pone en jaque la Enmienda 14 de la Constitución, que desde el siglo XIX garantiza el derecho a la ciudadanía estadounidense por haber nacido en territorio nacional.
Trump sostiene que esta legislación histórica fue diseñada tras la guerra civil para proteger a grupos específicos y no para beneficiar a quienes viajan al país con el objetivo de obtener la nacionalidad.
En junio pasado, la mayoría conservadora de la Corte (6-3) favoreció al Ejecutivo al levantar los bloqueos impuestos por jueces de Maryland, Washington y Massachusetts, quienes inicialmente cuestionaron la autoridad presidencial para modificar leyes constitucionales.
Aunque el Supremo no emitió un juicio definitivo sobre la constitucionalidad de la orden, el caso actual representa un desafío directo a la estructura migratoria vigente.
Organizaciones de derechos humanos y juristas han advertido que la medida ignora protecciones constitucionales fundamentales, provocando un intenso debate legal y político a nivel nacional.
Unos 255.000 niños al año perderían su derecho a la ciudadanía si la Corte Suprema avala la postura de Trump, según estimaciones del Migration Policy Institute.
La presencia de Trump en la Corte marca un hito sin precedentes, superando los registros históricos de exmandatarios como Richard Nixon o William Howard Taft, quienes tuvieron vínculos con el tribunal fuera del ejercicio de su presidencia.






















