Roma. La Reina Letizia de España y el Papa León XIV impactaron este jueves en los actos por el Día Mundial de la Alimentación celebrados en la sede romana de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), coincidiendo en denunciar el uso aún frecuente del hambre como “arma de guerra” en el mundo.
La FAO, organismo especializado de las Naciones Unidas, llevó a cabo su asamblea de cada 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación, para compartir experiencias sobre la urgente lucha contra un mal, el hambre, que todavía afecta a unos 673 millones de personas en el planeta.
Pero también para celebrar su histórico 80 aniversario, desde su fundación en el remoto 1945, al término de la II Guerra Mundial.

Una de las intervenciones más esperadas fue la de la Reina Letizia, embajadora especial para la Nutrición de este organismo y que accedió al salón de plenos acompañada por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.
En su emotivo discurso, pronunciado en español, la monarca habló de los tiempos “complejos” que la comunidad internacional atraviesa y en los que se producen “revisiones constantes” de principios que, dijo, “creíamos inalterables” desde el origen de Naciones Unidas.
Aludía a principios como el multilateralismo, la cooperación al desarrollo, la necesidad de vincular la financiación con la justicia social o la consideración como derecho humano fundamental a una alimentación “adecuada, suficiente, sostenible” y sana, sin mucho ultraprocesado.
En este contexto, enumeró algunas “razones para la desesperanza”, la primera: “el hambre se usa hoy como arma de guerra en muchos lugares y una herida abierta».
Otras son, a su juicio, la concentración corporativa de los sistemas alimentarios, el desperdicio de la comida, la desigualdad en el acceso a los recursos de las mujeres, la obesidad juvenil, la volatilidad de los precios o los devastadores estragos del cambio climático.
No obstante, la monarca culminó llamando a la “calma” y a la urgente colaboración con un mensaje que sonó a desafío: “Me gustaría por favor que si hay alguien en la sala o en algún lugar que tenga una idea mejor que la cooperación global multilateral para conseguir que las personas tengan una alimentación adecuada que venga y nos lo diga”, sentenció.
Su contundente discurso fue escuchado por decenas de personas en el pleno de la FAO, entre estas el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, o el exsecretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

La histórica denuncia del Papa León XIV
Pero se lo perdió el otro gran invitado al acto, el Papa León XIV, que aunque hacía su debut en un foro internacional como este, lo abandonó nada más terminar su discurso, leído en español e inglés.
El pontífice estadounidense, muy aplaudido, denunció vehementemente “el uso de los alimentos como arma de guerra” y “estrategia cruel».
“Los escenarios de los conflictos actuales han hecho resurgir el cruel uso de los alimentos como arma de guerra, contradiciendo todo el trabajo de sensibilización llevado adelante por la FAO durante estas ocho décadas”, lamentó en su intervención, que inauguró el acto.
Luego, en inglés, quizá para que llegara a todo el mundo, recordó la alarmante existencia de “millones” sin acceso al agua, al alimento o a una atención médica o una educación dignas en Ucrania, Gaza, Haití, Afganistán, Mali, República Centroafricana, Yemen o Sudán del Sur.
De pie tras el atril, el Papa León XIV remató defendiendo con firmeza “sin ambages» el multilateralismo global frente a lo que denominó “nocivas tentaciones que tienden a erigirse como autocráticas en un mundo multipolar».

Construyendo puentes globales contra el hambre
La crucial defensa de la colaboración entre naciones también llegó de otro de los invitados, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, de visita oficial en Italia y que el viernes se verá con el pontífice.
“No creo equivocarme al decir que si queremos un planeta libre del azote del hambre debemos reafirmar nuestro compromiso inquebrantable por el multilateralismo. Solo juntos podemos avanzar en una solución duradera”, afirmó.
El último informe del ‘Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’ estima que el 8,2 % de la población del planeta, unos 673 millones de personas, sufrieron hambre crónica en 2024.
El dato supone un descenso frente al 8,5 % registrado en 2023 pero sin embargo estos avances no fueron uniformes sino que, mientras en zonas como América Latina la situación mejoró, en muchas regiones de África y Asia Occidental el hambre persistió con brutal fuerza.
El documento prevé que en 2030, año de conclusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), casi 512 millones de personas seguirán sufriendo subalimentación crónica. Casi el 60 % estarán en África.























