Más de la mitad de las muertes brutales registradas este año se han producido en operaciones de fuerzas de seguridad, una escalada alarmante con respecto a 2024, alertó este jueves el alto comisionado en un debate sobre la crisis de Haití en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
«La situación de los derechos humanos en Haití ha llegado a una crisis sin precedentes», resumió Türk en el comienzo de su intervención, señalando que desde su última actualización al consejo en marzo de este año las atrocidades y los abusos se han intensificado.
Las poderosas pandillas han expandido su terror más allá de la capital, Puerto Príncipe, hacia departamentos como Centro y Artibonito, creando un epicentro para el tráfico de armas, drogas y personas, lo que amenaza con sumir en el caos a la región.

Los crímenes atroces de los grupos criminales incluyen ejecuciones, plagios, extorsiones en controles ilegales, abusos sexuales horribles contra mujeres y niñas, saqueos de camiones con alimentos y el arrasamiento de viviendas, escuelas y hospitales.
Respecto a la violencia de las fuerzas de seguridad, Türk denunció que la policía ha ejecutado extrajudicialmente al menos 174 personas en lo que va de año por su presunta vinculación con los grupos delictivos, mientras otro medio millar de sospechosos han sido linchados brutalmente o por milicias de «autodefensa» formadas de manera espontánea.
Desde marzo, el Gobierno haitiano ha intensificado el despliegue de drones de combate letales contra las pandillas en la capital y sus ataques han causado la pérdida de vidas de al menos 559 personas, entre ellas once niños, indicó el jefe de derechos humanos de la ONU.
«El uso de la fuerza por parte de la policía y el personal de seguridad debe respetar los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, no discriminación, precaución y rendición de cuentas». señaló Türk, quien exhortó a las autoridades a investigar las denuncias de violencia excesiva e injustificada.
Türk indicó que esta crisis ha sumido a Haití en una catástrofe humanitaria en la que la mitad de la población -seis millones de personas, incluidos 3,3 millones de niños- clama por ayuda vital y 1,3 millones han tenido que desplazarse forzosamente.
El alto comisionado finalizó su intervención exhortando a todos los Estados de la ONU a reforzar el embargo de armas impuesto a Haití para frenar el flujo ilícito, en un país donde se calcula que entre 270.000 y 500.000 armas de fuego circulan sin control, muchas en manos de los criminales.























