A la llegada a Gaza el lunes de autobuses llenos de prisioneros canjeados de las cárceles israelíes, fuerzas de Hamás, el brazo armado, se encargaron de controlar a la multitud.
En el norte, tras la retirada del ejército israelí de Ciudad de Gaza, la policía de Hamás, reanudó con sus máscaras negras las patrullas en las calles.
Mientras tanto, una nueva fuerza de seguridad de Hamás inició operaciones contra bandas armadas, algunas de las cuales presuntamente cuentan con apoyo de Israel.
Otro residente de Gaza que no quiso dar su nombre completo, Mohammed, indicó a AFP que «durante largas horas esta mañana hubo batallas campales entre las fuerzas de seguridad de Hamás y miembros de la familia Hilles».

«Escuchamos disparos intensos y explosiones, y las fuerzas de seguridad detuvieron a algunos de ellos. Nosotros apoyamos esto», afirmó.
Los violentos combates se produjeron en Shujaiya, al este de Ciudad de Gaza, cerca de la denominada Línea Amarilla, detrás de la cual las tropas israelíes siguen controlando aproximadamente la mitad del territorio.
Una fuente de seguridad palestina en Gaza declaró a AFP que el cuerpo de seguridad de Hamás, una unidad recientemente creada cuyo nombre se traduce como «Fuerza de Disuasión», estaba llevando a cabo «operaciones masivas para garantizar la seguridad y la estabilidad».
Hamás acusó a Israel de violar la tregua al abrir fuego durante los enfrentamientos. El ejército afirmó que solo disparó cuando palestinos no identificados se acercaron a la Línea Amarilla.
«Se intentó alejar a los sospechosos», indicó un comunicado militar, agregando que estos «continuaron acercándose de las tropas, que abrieron fuego para neutralizar la amenaza».
Hamás ha sido el gobierno palestino dominante en Gaza desde 2007, cuando derrotó a su rival Fatah en choques armados.
Israel insiste en que Hamás no puede tener ningún papel en un futuro de Gaza y debe desarmarse.
El plan de paz de Trump para Gaza establece que los miembros de Hamás que acepten «deponer sus armas» serán amnistiados.
El documento, respaldado el lunes por las potencias mundiales en una cumbre clave presidida por Trump en Egipto, también establece que Gaza será desmilitarizada y que Hamás no tendrá ningún papel de liderazgo.

Para muchos palestinos que este martes inician la reconstrucción de sus hogares y sus vidas entre los escombros, la presencia de los milicianos de Hamás era tranquilizadora.
Tras el despliegue de la policía «empezamos a sentirnos realmente seguros», afirmó Abu Fadi al Banna, de 34 años, en Deir al Balah, en el centro de Gaza.
«Empezaron a organizar el tráfico y a despejar los mercados (…). Nos sentimos por fin protegidos de los matones y los ladrones», declaró.
Hamdiya Shammiya, de 40 años y que tuvo que desplazarse por los intensos combates desde el norte hasta la ciudad sureña de Jan Yunis, se mostró de acuerdo.
«Nuestras vidas necesitan ahora paciencia, orden y la seguridad que la policía empezó a restablecer. Ya notamos una clara mejoría», declaró a AFP.
En Israel, las familias de rehenes exigen la devolución de los restos de los 24 fallecidos que aún se encuentran en Gaza, como establece el acuerdo de tregua negociado bajo el impulso de Estados Unidos.
Tras el acuerdo, que entró en vigor el viernes, 20 rehenes vivos regresaron entre escenas de júbilo, y se devolvieron los restos mortales de otros cuatro.
En un comunicado, el ejército dijo haber identificado a las cuatro víctimas, e indicó que dos de ellas eran Guy Iluz, ciudadano israelí, y Bipin Joshi, un joven estudiante nepalí de agricultura.
Los nombres de los otros dos aún no se revelaron a petición de sus familias, añadió.
Por otra parte, los cuerpos de 45 palestinos entregados por Israel en el marco del acuerdo llegaron a Jan Yunis, anunció el martes por la tarde el hospital Nasser de esta gran ciudad del sur de la Franja.























