La decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de desplegar una nueva fuerza internacional para frenar a las pandillas que aterrorizan Haití, busca marcar un antes y un después y superar una historia de misiones fallidas que no lograron garantizar la seguridad en la nación más vulnerable del continente.
El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el martes una resolución crucial impulsada por Estados Unidos y Panamá para la activación en el país caribeño de la Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF), que reemplazará a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), desplegada el año pasado bajo el liderazgo de Kenia con nulos avances.
La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia, se retira del país en los próximos días tras su rotundo fracaso en cumplir con sus objetivos.
Además, la fuerza falló en apoyar a la Policía Nacional a arrebatar los territorios controlados por las bandas durante largo tiempo, a pesar de las operaciones realizadas, sin lograr la captura o eliminación de ningún cabecilla de banda.
Este es un golpe crítico para la MSS, que ofrece valiosas lecciones que la nueva misión deberá capitalizar para tener éxito en un país donde la anhelada paz sigue siendo una utopía, más allá de los discursos, notas y ruedas de prensa repletas de declaraciones vacías.
¿Será esta la última esperanza?
La Fuerza de Eliminación de Pandillas tendrá un contingente de 5.500 miembros militares o policiales. La MSS debía estar conformada por unos 2.500 efectivos, pero solo alcanzó los 1.000, debido a la falta de cumplimiento de compromisos de varios países y la escasez de respaldo económico previsto.
La misión saliente sufría de graves carencias logísticas. Por ello, esta nueva fuerza anunciada podría tropezar con los mismos obstáculos si no hay un compromiso genuino por parte de la comunidad internacional.
Sin embargo, según lo anunciado, esta nueva fuerza gozará de plenos poderes para lanzar ofensivas directas contra las pandillas y realizar capturas estratégicas. Una tarea que la misión saliente evitó activamente.
Con esta nueva fuerza, las bandas se enfrentarán a una ofensiva implacable, incluso represalias violentas. Debe atemorizar a los criminales que sumergen en el terror a los ciudadanos. Debe demostrar eficacia y capacidad de victoria. A su llegada, con fecha aún por definir, esta fuerza debe lanzar un mensaje inequívoco con la captura o eliminación de los cabecillas de las bandas en operaciones militares.
Desde al menos 2018, este país caribeño está sumido en el caos. Una crisis de seguridad agravada por una turbulencia política histórica.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este miércoles que urge a un “despliegue inmediato” de la nueva misión internacional para frenar el avance de las pandillas armadas en Haití y exhortó a la comunidad internacional a unirse a esta iniciativa crucial.
De su lado, el presidente de turno de la Comunidad del Caribe (Caricom), Andrew Holness, calificó este miércoles de “hito histórico” la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU para instaurar una fuerza para erradicar las pandillas que aterrorizan a Haití.
El martes, el presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, Laurent Saint-Cyr, manifestó su “profundo agradecimiento a los miembros del Consejo” por su respaldo vital a esta iniciativa y, en especial, a los Estados Unidos y Panamá.























