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El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, protagonizó este lunes una visita histórica a Memphis para recorrer Graceland, la legendaria mansión de Elvis Presley, reafirmando su fanatismo por el Rey.
«¿Quién no ama a Elvis? ¡Todo el mundo lo adora!», exclamó Trump ante la prensa internacional durante su recorrido exclusivo por la mítica residencia del «Rey del rock and roll».
El líder republicano se declaró seguidor incondicional del músico y destacó que «nunca perdió su voz», a pesar de haber enfrentado una trayectoria personal que calificó de «extremadamente difícil».
Trump lamentó no haber conocido en persona a Elvis, fallecido en 1977, pero enfatizó que «ama con pasión» todo su legado musical.
«Es mi banda sonora diaria, la escucho constantemente», reveló el presidente, señalando que su canción favorita es la emotiva ‘Hurt’.
Es tendencia que en los mítines políticos de Trump resuenen éxitos globales del artista como ‘Suspicious Minds’, ‘I Want You, I Need You, I Love You’ o ‘Dixie’.
En el museo se luce la Medalla de la Libertad, el máximo honor civil de la nación, que Trump otorgó a Elvis de forma póstuma en 2018, durante su primer gobierno.
El hogar donde vivió Elvis Presley es hoy un fenómeno turístico y se posiciona como una de las residencias privadas más visitadas de Norteamérica, superada solo por la Casa Blanca.
Graceland, famosa por su diseño kitsch y extravagante, fue el epicentro de la vida del músico, escenario de fiestas épicas y el lugar donde grabó hits históricos en la célebre Jungle Room, una sala decorada con estilo selvático.
En ese rincón icónico, Trump autografió una réplica de la guitarra de Elvis utilizando su característico rotulador dorado.
«Es la figura más famosa del planeta. ¿Quién podría ser más grande que Elvis? Nadie en la historia», afirmó sobre el ídolo, cuyos restos descansan en el jardín de la propiedad.
Trump aterrizó en Memphis para supervisar el despliegue de seguridad federal destinado a reforzar el orden en la ciudad.
Este tour por Graceland ocurre en pleno auge de las negociaciones con Irán para frenar el conflicto bélico actual, mientras persiste el caos en los aeropuertos por la crisis de presupuesto en el Departamento de Seguridad Nacional.






















