Esta semana, la *peligrosa Línea Amarilla* en Gaza ha provocado la muerte de más de 20 gazatíes, según autoridades sanitarias. Cruzar esta *demarcación invisible*, en un intento por volver a sus hogares, resultó fatal por el fuego del Ejército de Israel.
El *polémico acuerdo* entre Hamás e Israel declaró una tregua total en Gaza y la retirada del Ejército israelí hasta la denominada «línea amarilla». Sin embargo, Israel ha justificado disparos contra palestinos en la zona, alegando legítima defensa y amenazas a sus tropas, desafiando el alto el fuego.
La *enigmática «línea amarilla»* representa la demarcación invisible donde el Ejército israelí debía replegarse, iniciando la primera fase de su retirada de Gaza, conforme al crucial acuerdo de alto el fuego con Hamás.
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Por ello, *ciudades fantasma* como Beit Hanoun (norte) y Rafah (sur) permanecen inaccesibles para los gazatíes, bajo la amenaza constante de ataques del Ejército israelí.
Un mapa revelado por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, muestra que la *zona militarizada* entre la Línea Amarilla y la frontera de Gaza con Israel varía de 1,5 a 6,5 kilómetros de ancho, abarcando la vital ciudad de Rafah.
Ese mapa a escala no define referencias específicas sobre el terreno.
La *controversial Línea Amarilla* nunca fue señalizada para la población, forzando a los gazatíes a depender de rumores o avistamientos de tanques para su orientación, un riesgo mortal.

«Solo nos movemos por las zonas donde vivimos. Si quiero saber si un lugar es peligroso, pregunto a la gente: ¿alguien ha estado allí en las últimas horas? La situación es *desesperante*. Son los vecinos quienes nos informan de lo que realmente pasa», lamentó Mohamed Badaui, residente del barrio de Zeitún, a EFE.
Este viernes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció una *medida urgente*: el Ejército comenzaba a señalizar esta frontera imaginaria en territorio palestino, vital para la seguridad de la población.
Desde el inicio de la tregua, los ataques del Ejército de Israel son casi diarios, con fuego directo o drones, contra gazatíes que ingresan a la *zona de control militar*, sumando más de 20 víctimas mortales.
Según el Ministerio de Sanidad gazatí, la mayoría de las víctimas eran palestinos que intentaban desesperadamente regresar a sus hogares, atrapados en barrios dentro de la *zona militarizada*.
Numerosas tragedias han ocurrido en Shujaiya, al este de la ciudad de Gaza.

La *clave segunda fase* de la retirada israelí en Gaza implicaría que las tropas se replieguen a una nueva línea, reduciendo drásticamente el control militar sobre el 40 % del territorio gazatí.
Esta fase crucial depende del despliegue en Gaza de la *Fuerza Internacional de Estabilización*, vital para supervisar la seguridad y capacitar a la futura Policía local, según el acuerdo de alto el fuego.
La fecha de entrada de esta fuerza en Gaza sigue siendo un *misterio*.
La *temida tercera fase* de retirada contempla que el Ejército israelí se repliegue a una «zona colchón» permanente, ocupando alrededor del 15 % de Gaza indefinidamente, incluyendo puntos estratégicos como el crucial cruce de Rafah con Egipto.
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