En Nueva York se perfila como ganador el fenómeno demócrata, Zohran Mamdani, en boca de todos desde que derrotó en primarias al histórico Andrew Cuomo pese a su corta trayectoria como asambleísta estatal, y cuya agenda progresista ha suscitado recelo entre los líderes del partido y los moderados.
El presidente, Donald Trump, ha calificado a Mamdani de «comunista», pero parece dar por supuesto que este superará de nuevo a Cuomo, que sigue siendo su principal rival con una candidatura independiente cuya campaña ha recibido una avalancha de millones de poderosos magnates, tanto demócratas como republicanos.
Mamdani, de 34 años, el candidato que puede hacer historia como el alcalde más joven de Nueva York desde 1892 y también el primero musulmán, ha recaudado una fracción de los fondos electorales de Cuomo pero, en cambio, ha movilizado a la juventud, que se ha convertido en un ejército de voluntarios para su campaña.
Mamdani, tildado de populista, ha propuesto transporte público y guarderías gratuitas, control de alquileres, viviendas accesibles y supermercados con alimentos subvencionados, que asegura puede ejecutar con una subida de impuestos a la élite y a las empresas, lo que inquieta a los moderados.
Cuomo, veterano exgobernador, exfiscal y exministro, ha insistido en que al demócrata le falta experiencia pero, más que definir un programa, se ha enfocado en la ofensiva, refiriendo, entre otras cosas, a las polémicas críticas del demócrata a Israel, pues Nueva York acoge la mayor población judía fuera de Israel.
Mientras, Mamdani, la revelación política, llenó el mes pasado un estadio de Queens con capacidad para 10.000 personas en un mítin con el lema «Nueva York no está en venta» en el que participó la icónica dupla formada por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, líderes del ala progresista y que le han dado apoyo.
Otras figuras clave que lo han apoyado son la gobernadora estatal, Kathy Hochul, y la fiscal del estado, Letitia James, así como el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, no así el del Senado, Chuck Schumer, ni del expresidente Barack Obama, entre otros líderes.
Obama, que este fin de semana participó en los mítines de las candidatas demócratas a la gobernación de Nueva Jersey, Mickie Sherrill, y Virginia, Abigail Spanberger, no viajó a la Gran Manzana pero llamó a Mamdani para elogiarle y ofrecerle ser su «caja de resonancia», según reportó The New York Times, en un gesto significativo.
Ventaja en Nueva Jersey: Un Pulso Reñido
En Nueva Jersey, la congresista, exfiscal y exmilitar Sherrill ha visto reducida su ventaja sobre su rival republicano, el empresario y exlegislador estatal Jack Ciattarelli, en la recta final antes de estas elecciones cruciales para las elecciones de medio término del año que viene.
La encuesta de AtlasIntel arroja una intención de voto del 50 % para Sherrill y del 49 % para Ciattarelli, aunque otros sondeos de la última semana dan más ventaja a la demócrata, de 4 puntos en el caso del de Suffolk University y hasta 10 puntos en el de YouGov.
La campaña de la demócrata se ha centrado en confrontar las políticas de Trump, pero ha desgranado medidas para abaratar el coste de vida mediante proyectos de energía sostenible, impulsar viviendas asequibles o proteger los derechos reproductivos de las mujeres.
Mientras, Ciattarelli ha propuesto abordar el elevado coste de vida mediante recortes de impuestos a la propiedad y una postura firme en inmigración alineada con Trump, quien le apoya, eliminando el estatus de «ciudad santuario» y permitiendo la colaboración entre autoridades locales y federales.























