- Caos y tragedia sacuden las favelas de Río de Janeiro: un brutal operativo policial contra el Comando Vermelho deja más de 120 fallecidos.
El terror paraliza la ciudad: tiendas cerradas, metro colapsado y el anhelo de volver a salvo a casa.
La operación policial más violenta de la historia de Río de Janeiro tenía como objetivo cumplir 100 órdenes de arresto e impedir la expansión territorial del Comando Vermelho, la facción criminal más antigua del estado.
El sangriento saldo: cuatro policías entre más de 100 víctimas mortales. Incautadas más de 100 armas y 81 arrestos. 2.500 agentes fueron desplegados en la histórica intervención.
El Comando Vermelho recupera poder: en dos años, su control territorial creció un 8,4%, dominando ahora el 51,9% de las zonas criminales en la Región Metropolitana de Río.
La raíz del Comando Vermelho: 50 años de una historia forjada en dictadura. ¿Cómo nació la facción más temida? En los años 70, políticos y criminales se unieron en el Instituto Penal Cândido Mendes, en Isla Grande.
De la cárcel a la estrategia: así los presos comunes ‘educaron’ sus derechos gracias a los políticos, sentando las bases del crimen organizado.

El origen impactante: «El Comando Vermelho nace en el corazón del Estado, dentro de las prisiones», revela la socióloga Carolina Grillo, de la UFF. De Falange a Comando: la evolución de un imperio criminal.
Vermelho: el significado de ‘rojo’ en la historia criminal.
El lazo inesperado: no fue ideología, sino el robo a bancos lo que unió a presos políticos y criminales. Una peculiaridad de la dictadura que forjó al Comando Vermelho, añade Jacqueline Muniz, del Instituto de Estudios Comparados en Administración de Conflictos del Departamento de Seguridad Pública.
Conoce al ‘Profesor’: William da Silva Lima, fundador clave del Comando Vermelho. Su libro «400 x 1: una historia del Comando Vermelho» revela cómo el grupo nació para organizar el caos carcelario con sus propias reglas de convivencia.
El quiebre: la Ley de Amnistía de 1979 liberó a los políticos, pero la ‘lucha por la justicia social’ interna de la prisión perdió fuerza sin los antiguos compañeros de celda.
La audaz reinvención: los miembros de la Falange Vermelha se reorganizaron entonces de otras maneras. En 1980 comenzaron las fugas: más de 100 reclusos lograron escapar, para desesperación de los banqueros. Con el dinero de los asaltos a bancos, el Comando Rojo invirtió en otro negocio: la venta de cocaína.
El boom de la cocaína: en los 80, Brasil se vuelve pieza clave en la ruta europea del narcotráfico, un rol que mantiene hoy, dice Grillo.
La guerra por la droga: con el comercio ilegal, los miembros del Comando Vermelho se armaron para proteger sus mercancías de los intentos de robo de otros grupos.
La cruel lógica del crimen: «No puedes ir a la comisaría y presentar una denuncia porque te han robado la droga». La posesión en el narcotráfico exige armamento pesado para garantizar los acuerdos y la economía ilícita, afirma Muniz.
La escalada de violencia: disputas territoriales y el lucrativo negocio de armas. Grillo señala cómo incluso la policía alimentó esta carrera armamentista.
Los 90: Río de Janeiro en su momento más violento. En 1994, hubo 64,8 homicidios por cada 100 mil habitantes. Para tener una idea, actualmente, este índice es de 24,3 muertes en el estado.
Estrategia fallida: el gobierno intentó debilitar al Comando Vermelho, pero su traslado de líderes a otras cárceles solo extendió su poder, convirtiéndolo en la fuerza criminal dominante de Río de Janeiro.

El salto nacional: a partir de entonces, el Comando Vermelho ya no se limitaría al estado de Río.
La ‘franquicia’ del crimen: así describe el periodista Rafael Soares la estructura del Comando Vermelho, clave para su expansión nacional. «Hay varios dueños de los barrios marginales. Ninguno manda más ni menos, es una sociedad».
La ideología de facción: esta permitió que los jefes de otros estados, inicialmente, se convirtieran en socios comerciales de sus facciones, agrega.

Explosión territorial: en solo seis años, el Comando Vermelho triplicó su presencia, pasando de 10 a 25 estados.
Error estratégico: Grillo critica cómo el traslado de líderes a prisiones federales ‘nacionalizó’ al PCC [Primer Comando de la Capital] y al Comando Vermelho, expandiendo su influencia.
Estrategia de expansión: la expansión del Comando Vermelho exigió nuevas inversiones. El tráfico de drogas sigue siendo el centro de sus actividades, dominando zonas fronterizas como la Amazonia junto al PCC.
Millones más allá de las drogas: según un estudio, el crimen organizado movió en 2022 alrededor de US$273.300 millones en mercados ilegales de oro, combustibles, bebidas y tabaco.
La evolución del armamento: de Paraguay y desvíos policiales a nuevas y sofisticadas fuentes de armas para el narcotráfico.
La aterradora innovación: hoy existen formas de montar tu propia arma y empresas ilegales capaces de producirlas a gran escala.
Tecnología de guerra: «Son fábricas con equipos de última generación, máquinas muy caras, que cuestan hasta medio millón de reales (US$93.300). Son impresoras 3D que trabajan con metal y producen a gran escala», explica Bruno Langeani, consultor del Instituto Sou da Paz.
La prueba: en agosto, la Policía Federal encontró una fábrica clandestina de montaje de armas con cuatro impresoras 3D en Rio das Pedras, zona oeste de Río.
La guerra del futuro: el martes, el Comando Vermelho utilizó drones con explosivos en los enfrentamientos, mostrando su aterradora superioridad tecnológica.
El polémico legado de Bolsonaro: la flexibilización de las normas de control de armas disparó la producción de piezas, facilitando el montaje de armamento ilegal, según Langeani.

Un mercado negro impulsado: «Hubo un incentivo económico para las fábricas de empuñaduras, por ejemplo. Después de Bolsonaro, miles de civiles compraron rifles, y estas personas quieren personalizarlos», dice.
Escándalo: la flexibilización del acceso a las armas, entre 2018 y 2022, disparó los registros de Coleccionistas, Tiradores y Cazadores (CAC), y parte de ese armamento legal terminó en manos del crimen organizado.
Cifras alarmantes: según el Instituto Sou da Paz, el 50% de las incautaciones en el sureste del país son de armas desviadas, el 30% de armas ensambladas y un impactante 20% proviene de CACs legales.
Fracaso total: los datos muestran que las operaciones policiales más costosas y violentas del estado no logran los resultados esperados. Mientras el Comando Vermelho avanza, los enfrentamientos se intensifican en sus bastiones.
Guerra en las favelas: los territorios dominados por el narcotráfico registran enfrentamientos 3,71 veces más que las zonas de milicias, con participación policial en casi el 60% de los casos.
El Estado pierde el control: «No veo una relación directa entre la actuación del gobierno para desmovilizar ni a las milicias ni al tráfico. No vemos el retroceso de una zona que, una vez ocupada, vuelve al Estado», dice Terine Husek, director de investigación del Instituto Fuego Cruzado.
La cruda realidad: «Lo que hemos visto es que ellos dominan un poco más de espacio, o se disputan entre ellos, pero el gobierno no consigue decir: ‘Aquí no era seguro, ahora vuelve a serlo’. Eso no ocurre. Solo vemos este empeoramiento y este cambio de mando, y el Estado no consigue recuperar el control de zonas dominadas desde hace décadas».























