Al alcanzar su día 22, la actual paralización gubernamental ha desbancado al que hasta ahora era el segundo más prolongado, ocurrido entre diciembre de 1995 y enero de 1996 bajo la presidencia de Bill Clinton.
El Senado ha intentado este año aprobar financiación temporal once veces, la última este lunes, pero ni republicanos ni demócratas han alcanzado los 60 votos necesarios.
Los demócratas exigen la inclusión de una ampliación de los subsidios sanitarios de Obamacare, a los que los republicanos -que han dicho que no negociarán mientras continúe la paralización- se oponen asegurando, sin fundamento, que este programa de salud beneficia a inmigrantes indocumentados.
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La paralización federal entra a final de esta semana en su fase más crítica, ya que este viernes estaba previsto que los empleados federales clave recibieran su salario correspondiente al plazo entre el 5 y el 18 de octubre.
De continuar la parálisis no cobrarán su nómina, lo que promete intensificar la presión sobre grupos como el personal de tráfico aéreo, un sector influyente dada la escasez de personal en este ámbito en EE.UU.
Las ausencias por enfermedad del personal de tráfico aéreo -que motivaron las cancelaciones masivas de vuelos- precipitaron la resolución que puso fin a la paralización gubernamental previa de 35 días, hasta ahora la más prolongada de la historia en el país.























