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Lima, 12 abr (EFE).- Perú vive una jornada electoral decisiva este domingo. El país define su futuro político para el periodo 2026-2031 en medio de una crisis de gobernabilidad sin precedentes, con una cifra récord de 35 candidatos presidenciales y la sombra de una década marcada por la inestabilidad y ocho mandatarios en diez años.
Desde las 7.00 hora local (12.00 GMT) abrieron los 10.336 centros de votación. La jornada se extenderá hasta las 17.00 hora local (22.00 GMT), momento en el que comenzará un escrutinio complejo que promete ser lento y arrojar resultados definitivos solo tras varios días de expectativa nacional.
La convocatoria moviliza a más de 27,3 millones de peruanos, incluyendo a 1,2 millones de compatriotas en el extranjero, con núcleos masivos de votantes en ciudades clave como Buenos Aires, Santiago de Chile, Madrid y Barcelona.
El proceso se presenta como un desafío logístico para el elector, quien deberá navegar una enorme papeleta para elegir simultáneamente presidente, senadores nacionales, senadores regionales, diputados y representantes al Parlamento Andino.
La fragmentación del voto es total. Todas las encuestas apuntan a una inminente segunda vuelta, en un escenario donde el electorado indeciso juega un papel protagonista, definiendo su voto apenas minutos antes de marcar la cartilla.
Entre los nombres que lideran la carrera hacia el balotaje destaca Keiko Fujimori (Fuerza Popular), quien busca la presidencia tras tres intentos fallidos. Le siguen figuras disruptivas como el populista Ricardo Belmont (Obras) y el empresario ultraconservador Rafael López Aliaga (Renovación Popular), cuyo estilo ha sido comparado con el de Donald Trump.
La contienda también incluye la sorpresiva incursión del comediante Carlos Álvarez (País Para Todos), quien capitaliza su popularidad televisiva en una propuesta de derecha que recuerda al fenómeno político de Volodimir Zelenski en Ucrania.
Un hecho histórico marca estos comicios: el retorno del Parlamento bicameral, que contará con 60 senadores y 130 diputados, revirtiendo la voluntad popular expresada en el referéndum de 2018 donde el rechazo a esta estructura superó el 90 %.
La transparencia electoral estará bajo la lupa de 487 observadores internacionales, incluyendo misiones críticas de la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA), desplegadas en todo el territorio.
El voto es obligatorio en Perú para ciudadanos entre 18 y 64 años, con multas que alcanzan hasta los 110 soles, dependiendo de la situación socioeconómica del elector que decida abstenerse.
Para blindar la integridad del proceso frente a las denuncias de fraude del pasado, las autoridades han implementado un riguroso protocolo: los votos serán custodiados y almacenados —sumando 453 toneladas de material electoral— para permitir un recuento detallado en caso de impugnaciones, garantizando la certeza del resultado final.























