Bolton sirvió como asesor de Trump durante su primer mandato (2017-2021), pero el expresidente republicano lo destituyó en 2019 de forma abrupta alegando graves desacuerdos «con muchas de sus sugerencias».
Conflictos en puntos cruciales de la política exterior del país, como Venezuela, Irán, Corea del Norte y Afganistán, pusieron fin entonces a quien fuera un «halcón» con fama de intervencionista, que regresa al epicentro de la noticia con su imputación por un escándalo de «manejo indebido de información clasificada».
Según el Departamento de Justicia, durante su tiempo como asesor -de abril de 2018 a septiembre de 2019- empleaba presuntamente su correo para redactar registros diarios de sus actividades en la Casa Blanca como un diario secreto personal, que supuestamente compartía después con su esposa e hija.
La fiscal general, Pam Bondi, ha sentenciado sin embargo que «la justicia es igual para todos», y el propio Trump, informado sobre la imputación, reaccionó, afirmando este jueves que su exasesor «es un individuo nefasto» y que «así funcionan las cosas».
El 20 de septiembre el expresidente republicano había filtrado accidentalmente en su red social, Truth Social, un mensaje privado dirigido a Bondi donde la presionaba para encausar a sus adversarios políticos y expresaba su frustración porque no veía procesos judiciales contundentes contra ellos.
Trump le exigía respuestas por Comey, James y el senador demócrata de California Adam Schiff: «Son todos culpables indiscutibles. (…) No podemos esperar más. Esto destruye nuestra imagen y confianza», decía ese mensaje en el que, con su habitual uso de las mayúsculas y las exclamaciones, enfatizaba vehementemente que «¡LA JUSTICIA DEBE ACTUAR, AHORA MISMO!».
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El encausamiento a Comey llegó el 25 de septiembre. En concreto, se le acusa de perjurar ante el Congreso durante su comparecencia en septiembre de 2020 cuando negó ser el responsable de la revelación de datos confidenciales a la prensa sobre la investigación sobre vínculos de Trump con Moscú.
James, a su vez, fue procesada el 9 de octubre por escándalo de fraude bancario tras ser investigada por presuntas anomalías en la obtención de una hipoteca: en la solicitud habría afirmado que planeaba hacer de una casa unifamiliar en Virginia su residencia principal, pese a que su cargo como fiscal exige que resida en Nueva York.
En 2022 ella había interpuesto en el tribunal estatal una querella civil contra Trump, sus hijos y su empresa bajo la acusación de incrementar ilícitamente el valor de sus propiedades en sus estados financieros para obtener condiciones crediticias ventajosas de bancos y aseguradoras. Un juez de Nueva York halló a Trump culpable de fraude, aunque este ha apelado.
Schiff está bajo escrutinio a su vez por supuesto fraude hipotecario en relación con una propiedad en Maryland. Cuando el senador estaba en la Cámara de Representantes, jugó un rol clave en el primer juicio político lanzado contra el mandatario, y del cual este salió airoso.
El diario The New York Times señala a otros oponentes clave, como el exdirector de la CIA John O.Brennan o la fiscal del condado de Fulton, Fani Willis, quien fue quien imputó al republicano por una conspiración mafiosa para revertir los resultados electorales en el estado de Georgia, en una causa que permanece bloqueada.
Para el Centro Brennan para la Justicia, no es la primera vez que Trump socava la autonomía del Departamento de Justicia, porque su Administración destituyó a agentes del FBI y fiscales por trabajar en casos que él rechazaba, «pero sí es la más escandalosa».
Trump lo sentencia sin rodeos: «Simplemente exijo acciones rápidas. Si son inocentes, perfecto. Si lo son, o si deben ser procesados, que así sea y hay que ejecutarlo», declaró en septiembre respecto a su ultimátum a la fiscal general.























