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Redacción América. EFE.
Mareas feministas desbordaron ayer las principales capitales de Latinoamérica para reivindicar el 8M con marchas masivas, actos oficiales y protestas contra la violencia de género, en una jornada histórica marcada por exigencias de igualdad y alertas ante posibles retrocesos en derechos fundamentales.
La directora regional de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, Bibiana Aído, advirtió que la región vive un punto de inflexión. Nunca hemos estado tan cerca de la igualdad real ni tan cerca de un retroceso histórico, sentenció.
México y Centroamérica: grito global contra la impunidad. En Ciudad de México, una marea violeta marchó para sentenciar la violencia de género, la mayor emergencia social del país.
La movilización conectó a distintas generaciones bajo consignas potentes como No llegamos todas y Ni una hija menos, ni una madre rota más.
En Ciudad de Guatemala, miles exigieron justicia, respeto integral a sus derechos y el fin inmediato de la discriminación sistemática.
En Ciudad de Panamá, las activistas denunciaron la brecha laboral y la precariedad económica, exigiendo acciones contundentes contra los feminicidios.
En Brasil, las mujeres desafiaron una tormenta extrema para visibilizar el repunte de feminicidios, tras registrarse la alarmante cifra de 1,568 casos en 2025.
En Asunción, la consigna Ni precarizadas ni sumisas lideró la protesta contra la brecha salarial, el acoso laboral y la violencia estructural.
En Santiago de Chile, el lema Ni un paso atrás resonó ante la incertidumbre por posibles retrocesos en derechos reproductivos y paridad.
En Argentina, el Gobierno de Javier Milei ratificó su postura de eliminar las políticas de género tradicionales, intensificando el debate regional.























