Fue el máximo mulato, cofundador y líder indiscutible de la orquesta El Gran Combo de Puerto Rico por más de seis décadas. Rafael Ithier, leyenda del género musical caribeño de la salsa, deja un legado imborrable tras fallecer este sábado a sus 99 años.
Nacido el 29 de agosto de 1926 en San Juan, su pasión por la música nació muy temprano porque su padre Nicolás tenía un grupo de bohemia y su tío Salvador fue guitarrista y segunda voz del Trío Borinquen.
Don Nicolás murió cuando Rafael tenía ocho años, lo que le empujó a buscar un trabajo para ayudar económicamente a su familia en el Conjunto Lucerito como guitarrista, afianzando su amor por la música, según detalla el comunicador puertorriqueño Hiram Guadalupe en su libro ‘Historia de la Salsa’.
Su sueño fue ser pelotero, pero la música lo cautivó
Ithier soñaba primero en convertirse en pelotero, pero la música dominó su existencia y a los 14 años formó parte del grupo El Hawaiano, con el que ganaba cuatro dólares por noche, un montón de dinero en esa época, según sus palabras.
Tal fue su fervor por la música que Ithier descartó la posibilidad de realizar estudios universitarios en administración comercial y derecho, uniéndose así al Combo de Cortijo en 1954, dirigido por Rafael Cortijo.
«Yo tocaba piano. Lo que tocábamos era guaracha y plena. ¿Salsa? Ni pensarlo», rememoró a EFE en una ocasión Ithier, quien al igual que Cortijo, aprendió a tocar su instrumento de manera autodidacta.
A principios de la década de los cincuenta, integraron el Combo de Rafael Cortijo, además de Ithier, el cantante Ismael Rivera, mejor conocido como ‘El sonero mayor’, Martín Quiñones, Miguel Cruz y Sammy Ayala.
El nacimiento de ‘La Universidad de la Salsa’
Tras varios desafíos internos con el grupo, Ithier decidió emprender un nuevo rumbo en 1962 y fundar junto a los ya fenecidos Martín Quiñones y Eddie ‘La Bala’ Pérez El Gran Combo de Puerto Rico, conocido también como ‘Los mulatos del sabor’ o ‘La universidad de la salsa’.
«Yo no podía hacer lo que hacía Cortijo e hice el grupo como un digno sucesor de aquella música, con un repertorio más amplio que incluyó merengues, danzones, pasodobles, guarachas, boleros, en fin, tocamos de todo», detalla Ithier en ‘Historia de la Salsa’.
El primer álbum de El Gran Combo fue ‘Menéame los mangos’, en el que colaboró el cantante dominicano Joseíto Mateo y que marcó el inicio de una era musical durante la que conquistaron el mundo con su salsa.
Tras lanzar este primer disco a principios de los sesenta, la icónica agrupación publicó cinco producciones más esa misma década, entre ellas, ‘Acángana’ (1963) y ‘El caballo pelotero’ (1964).
Además, la orquesta, ganadora de dos premios Grammy Latinos, brilló en la televisión, donde realizaron doce programas semanales por siete años.
La actividad del grupo enfrentó un período de calma en la década de los setenta coincidiendo con el auge de otras agrupaciones en Puerto Rico como el Apollo Sound y la orquesta de Tommy Olivencia, según destaca Guadalupe en su publicación.
No obstante, El Gran Combo, con la ayuda de su cantante Andy Montañez, quien hipotecó su casa, pudo superar su desafío y retomar su liderazgo como la principal orquesta de la isla conformando su sello discográfico, EGC Corp.
El sabor que conquistó el mundo entero
Tras realizar once discos bajo dicho sello, la orquesta firmó con la empresa Combo Records, con quien forjó un legado musical extenso que sobrepasó los 40 años.
Algunos de los himnos inmortales de la agrupación son ‘Brujería’, ‘Ojos chinos’, ‘Timbalero’, ‘No hay cama pa’ tanta gente’, ‘Me liberé’, ‘Un verano en Nueva York’, ‘Trampolín’, ‘Y no hago más na’, ‘Arroz con habichuela’, ‘Sin salsa no hay paraíso’, ‘Achilipú’ y ‘Así son’.
El Gran Combo ha recibido merecidos reconocimientos en el Día Nacional de la Salsa de Puerto Rico, entre ellos en 1985 y 2014, cuando un impresionante récord de asistencia fue batido con 40.000 personas.
Además, hace varios años actuó en Dubái, marcando un hito histórico al ser la primera orquesta de salsa en presentarse en concierto en esa ciudad de los Emiratos Árabes Unidos.
«Quizás no seremos la mejor orquesta del mundo, pero El Gran Combo ha sido un modelo a seguir, pues muchas orquestas que nacen, a los varios años rompen por indisciplina», resaltó Ithier en aquella pasada entrevista con























