“Yo quise ser músico toda mi vida y no me arrepentiría nunca de haber escogido la música para vivir, y que sea parte de mi vida”.
Esa profunda confesión fue la que el fundador, director, y propietario de El Gran Combo de Puerto Rico, Rafael Ithier Natal esbozó en el 2017, resumiendo una vida de 99 años en la que labró un legado inmortal, tanto en Puerto Rico como en los corazones salseros del mundo.
La inigualable voz del “mulato mayor” partió el sábado 6 de diciembre, y aunque su piano se silenció, su grandeza y estatus como pilar fundamental de la salsa global desde la mitad del siglo XX hasta el presente es eterno. Prueba de ello perdura mediante los himnos salseros de El Gran Combo de Puerto Rico, que el público sigue haciendo vibrar a millones hoy.
Ithier Natal fundó el emblema musical de Puerto Rico, El Gran Combo de Puerto Rico, el 26 de mayo de 1962. Lo hizo con la misión de crear un sonido mágico e inconfundible; distinto a la legendaria agrupación Cortijo y su Combo (en la que Ithier Natal participó), y que fuera exclusivamente puertorriqueña.
Ithier Natal trascendió el 6 de diciembre de 2025, pero cumplió su objetivo de vivir para la música, siendo nuestro embajador eterno de la salsa, junto a los llamados “Mulatos del Sabor”, como el genio que forjó el sonido de generaciones.
“Don Rafael Ithier enalteció a nuestra nación con su brillantez musical. Su legado cultural impactó a generaciones enteras. Mientras muchos comentarán, con mucha razón, sobre su talento musical, para mí su mayor hazaña fue concebir la esencia de El Gran Combo, una organización que se erigió como nuestro embajador supremo de la música, elevando la identidad cultural puertorriqueña al plano internacional”, destacó el doctor Raymond Torres Santos, compositor, director, pianista y profesor en el recinto de Long Beach de la Universidad Estatal de California (CSU).
Para el sociólogo, comunicador y autor del libro la “Historia de la Salsa”, Hiram Guadalupe, Ithier Natal es y será una “figura cumbre e indispensable en la esencia del vibrante sonido del Caribe en la última mitad del siglo 20 hasta hoy día”.
Guadalupe, quien trabajó por años al lado de la llamada “Universidad de la Salsa” para producir las biografías de la agrupación salsera, detalló que el legado de Ithier Natal es inconmensurable, pero él lo divide en tres dimensiones: la artística, la humana y la empresarial.
Desde el lado artístico, Guadalupe señaló el ritmo y la magia sonora de El Gran Combo, con una fórmula mágica e inalterable por 63 años que mantiene la esencia pura boricua y que sigue resonando con fuerza en cada rincón del mundo.
“Ithier era autodidacta y aceptó el reto de dirigir una nueva agrupación, que es lo que le piden los muchachos, distinto a lo que hacía Cortijo y su Combo. En esos primeros años hay que darle el crédito a (Rogelio) ‘Kito’ Vélez, que fue el arreglista de los primeros discos. Logran crear ese sonido inconfundible de El Gran Combo, que no importa quienes pasen por el grupo, suena siempre a El Gran Combo”, enfatizó Guadalupe.
“La hazaña monumental, que él la tenía siempre bien presente, fue permanecer como una agrupación genuinamente boricua y con identidad inquebrantable. El Gran Combo recibió muchas invitaciones de la Fania para que fueran parte de su sello discográfico, y Rafael nunca las aceptó, porque él entendía que era importante esa representación de la música puertorriqueña con un sello puertorriqueño”, afirmó Guadalupe al destacar el compromiso inquebrantable de Ithier Natal con la preservación de la identidad boricua.
Torres Santos resaltó, además, la sonoridad magistral que conservó Ithier Natal para la agrupación. “Creó un imperio musical para emular. Fue un pianista y arreglista musical revolucionario responsable de confeccionar un sonido característico e inconfundible que distingue a su agrupación: el afinque rítmico, grandes soneros que también bailan, así como la independencia instrumental del trombón sobre las trompetas y los saxofones… (y) sin dejar atrás su selección brillante de himnos salseros que conquistaron nuestro pentagrama musical”, sostuvo Torres Santos, quien tuvo el honor de “trabajar junto a él, y siempre lo consideró un gran profesional y un gran puertorriqueño”.
El revolucionario modelo empresarial cooperativista
Otra de las innovaciones clave de Ithier Natal fue operar la agrupación salsera como un modelo cooperativo visionario a nivel empresarial. Esto permite que todos los integrantes obtengan un salario justo y equitativo. Bajo dicho formato, todos los músicos cobran la misma suma, a excepción de los que tienen más de un rol y/o funciones en la orquesta: estos miembros se benefician de un estipendio adicional.
“Esto de la cooperativa es una estrategia de gestión maestra que le da la garantía de éxito y estabilidad perdurable. Ithier implementó ese modelo y le funcionó. Ellos como agrupación, si son 13 miembros, siempre se divide entre un integrante más porque ese es el fondo económico con el que se le paga al reemplazo de un músico si uno de ellos se enferma. Ese fondo extra, aparte, es para eso. Siempre Ithier veló por el bienestar salarial de todos y la estabilidad de sus respectivas familias”, contó Guadalupe.
En ese sentido, la agrupación que se encuentra en la gira “Salsa Pa’l Mundo Tour”, ha logrado una estabilidad sin precedentes, evitando la fuga de talentos por más de seis décadas.
Guadalupe aseguró, además, que el compromiso de Ithier Natal con la equidad y el bienestar no se limitó al modelo cooperativista, pues se preocupaba personalmente por las familias de los integrantes para saber si estaban bien.
“Don Rafa trataba a sus músicos como familia, y por tanto, fui testigo de eso mientras viajé con ellos. Además, visitaba a las respectivas familias de los músicos de forma aleatoria para saber cómo estaban. Él entendía que las familias de todos tenían que estar bien, porque eso era parte de la proyección y de la equidad de agrupación. Eso no lo hace cualquier director de orquesta. No conozco a ningún director de orquesta que tenga ese extraordinario espíritu de humanidad con los músicos y sus familias”, señaló.
Disciplina Férrea y Respeto Absoluto
Todo músico, cantante o aficionado de la salsa que conoció a Ithier Natal sabe que la disciplina, la rectitud y el respeto eran pilares fundamentales en los miembros de El Gran Combo. Desde que estuvo en la agrupación de Rafael Cortijo hasta el 1962, recalcó que para trabajar en la industria musical la falta de disciplina era inaceptable en su orquesta.
Ithier Natal estableció e implementó estos valores innegociables desde el primer día que constituyó El Gran Combo de Puerto Rico junto con Vélez, Cristóbal “Martín” Quiñones, Miguel Cruz, Eddie Pérez, Héctor Santos y Roberto Roena.
Los cantantes Jerry Rivas, Anthony García y Joselito Hernández han resaltado, en entrevistas pasadas, la disciplina férrea y el rigor absoluto del pianista.
“La disciplina para Ithier fue un pilar fundamental para la longevidad de la institución musical. Él era el primero en bajar al lobby del hotel a esperar a los muchachos. La indisciplina de ningún miembro era inaceptable y eso se ha proyectado con maestría en cada tarima de El Gran Combo en toda la historia de esta agrupación que ha ondeado la bandera de Puerto Rico con orgullo mundial”, concluyó el sociólogo.























