Cien años después, una nueva perspectiva revela a Marilyn Monroe como una verdadera figura feminista y pionera de la resistencia femenina en Hollywood, rompiendo con su etiqueta de rubia ingenua.
Esta visión renovada de la legendaria actriz, fallecida en 1962 a los 36 años tras una trayectoria inolvidable, es la protagonista de una exposición en la Cinemateca francesa de París, abierta al público hasta el 26 de julio.
«Es momento de alejarse de los mitos y del sensacionalismo para entender la profundidad de su vida», señala a la AFP Florence Tissot, comisaria de esta muestra que llegará a España el próximo año.
«Históricamente, se ha denigrado a Monroe enfocándose solo en sus divorcios, abortos y crisis personales, una narrativa que buscaba minimizar su impacto», añade la experta.
La exhibición, que reúne objetos, vestidos icónicos y clips de sus películas, revela cómo esta joven trabajadora de fábrica fue moldeada por los estudios de Hollywood para convertirse en un icono global desde los años 1940.
Tras papeles menores, el éxito masivo llegó en 1953 con Niágara, un fenómeno de taquilla, seguido por clásicos como La tentación vive arriba (1955) y Una Eva y dos Adanes (1959), dirigidos por Billy Wilder.
Antes de cumplir 30 años, Norma Jeane Baker ya era una de las estrellas más grandes del mundo, desafiando las normas de una sociedad estadounidense puritana y cargada de prejuicios.
– La lucha contra los depredadores de Hollywood –
La muestra parisina celebra su glamour, pero destaca a una mujer astuta y estratégica, muy lejos de la fragilidad que proyectaba en pantalla.
Marilyn fundó su propia productora, se formó en el prestigioso Actors Studio de Nueva York y luchó constantemente para liberarse de los contratos abusivos de la Fox que la encasillaban en papeles triviales.
«Para lograr tal nivel de fama mundial, es evidente que Monroe poseía una inteligencia estratégica fuera de serie», afirma Tissot.
Con el tiempo, su voz se alzó con más fuerza contra el sistema de estudios.
En los años 50, se negó a protagonizar The Girl in Pink Tights al considerar el guion mediocre y protestar por la brecha salarial, ya que cobraba mucho menos que su coprotagonista Frank Sinatra.
La actriz priorizó su visión artística participando en proyectos más profundos como Nunca fui santa o Los inadaptados, apostando por la calidad frente a lo comercial.
Décadas antes del movimiento MeToo, Monroe expuso la cruda realidad de los abusos sexuales en la industria del cine.
En su artículo Los lobos que he conocido (1953), describió con valentía las tácticas de acoso de falsos agentes y productores para obtener favores sexuales, una denuncia adelantada a su tiempo.
Su carrera también estuvo marcada por la vulneración de sus derechos, como cuando Hugh Hefner utilizó antiguas fotos de desnudos de ella para el primer número de Playboy sin su consentimiento.
«Debido a su inmenso talento y su constante resistencia frente a un entorno dominado por hombres, Marilyn Monroe es hoy reconocida como un ícono feminista que se atrevió a alzar la voz contra los abusos mucho antes que nadie», concluye Tissot.























