Durante su participación en la película «La Grande», sobre la vida del ícono del merengue típico, Fefita la Grande, una frase quedó grabada en el corazón de la gente fue: “A mí me dicen Fefita”, una expresión que, en la voz de Fahdly Jacobo, se hizo viral entre el público y conquistó la conexión emocional con el personaje.
Esta frase icónica se transformó en símbolo de una actuación que logró impactar por su autenticidad y talento interpretativo.
Para alcanzar la autenticidad que requería el papel en la película «La Grande» del aclamado Tito Rodríguez, Fahdly recibió clases intensivas de acordeón, instrumento emblemático en la trayectoria de Fefita, preparándose para interpretar con maestría los primeros pasos musicales de la artista.
A esto se sumó una preparación exhaustiva con su coach de actuación para perfeccionar el acento cibaeño auténtico, elemento clave para transmitir la esencia campesina del personaje y su vínculo con el espíritu del campo dominicano.
El proceso de caracterización también incluyó una transformación física impresionante. Siguiendo las exigencias de la producción, Fahdly se expuso con mayor frecuencia al sol, visitando playas y ríos para lograr una apariencia natural más cercana al de las niñas del campo dominicano de la época, reforzando así la credibilidad visual del personaje sin alterar su esencia natural.
El desafío del rol exigía no solo preparación técnica, sino una conexión emocional profunda. Fahdly debía mostrar la inocencia, la fortaleza y la determinación de una niña que, con el paso del tiempo, se convertiría en una de las grandes figuras del merengue típico dominicano. Cada escena representó una muestra de disciplina, pasión y arte puro.
Aunque su carrera ya incluye incursiones en la música, la televisión y el cine, es precisamente este papel en «La Grande» el que ha marcado un antes y después en su trayectoria, consolidándola como uno de los grandes talentos infantiles más destacados del cine dominicano y que ya la posiciona como fuerte candidata para los Premios La Silla 2024, ,que pronto serán anunciados por la Asociación Dominicana de Profesionales de la Industria del Cine (ADOCINE).
Su reto de encarnar los primeros pasos de una leyenda del merengue típico dominicano resultó magistral.
Su interpretación trascendió la mera actuación convencional para convertirse en una verdadera transformación artística, donde cada gesto, mirada y movimiento buscaban capturar con fidelidad la esencia de esa niña prodigio que comenzaba a forjar su destino y su arte.
Una interpretación que rinde tributo a una leyenda dominicana y que, al mismo tiempo, destaca a una nueva promesa del talento dominicano, comprometida con la excelencia.























