El orgullo dominicano Emilio Sosa, el primer latino en presidir el American Theatre Wing y figura clave en el diseño de vestuario de Broadway, revela que su éxito reside en la psicología: conectar con el actor para lograr una actuación de clase mundial sobre el escenario.
En exclusiva para EFE, el exitoso diseñador criollo asegura que no existen encargos pequeños: «Ya sea un solo vestuario o treinta, cada pieza lleva mi sello y mi reputación, por eso le doy la misma dedicación a cada proyecto».
Sosa aterriza en Madrid para dejar su huella creativa en la esperada puesta en escena de A View from the Bridge, la obra maestra del legendario Arthur Miller.
El responsable de vestuario de mega producciones como Sweeney Todd, On your feet o Lady Day confiesa que lidiar con las inseguridades de los artistas es parte del reto. «Desde complejos por la estatura hasta detalles físicos, he aprendido a escuchar a los intérpretes para entender sus preocupaciones», comenta.
«Mi trabajo es noventa por ciento psicología y diez por ciento diseño. Mi meta es que el actor se sienta cómodo y poderoso en su personaje, porque al final del día todos somos humanos», explica Sosa sobre su método profesional.
El diseñador, que comenzó en un taller de costura soñando con seguir los pasos de Óscar de la Renta, relata entre risas cómo su destino cambió al trabajar para ópera y ballet. «Fue ahí donde nació mi verdadera pasión por el teatro», confiesa.
Dignidad en la pobreza
A View from the Bridge, que estrena el 16 de abril en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, es un crudo retrato de los conflictos humanos y sociales en el Nueva York de posguerra, consolidándose como una de las piezas más aclamadas de Miller.
Esta adaptación está a cargo de Eduardo Galán bajo la dirección del puertorriqueño Javier Molina, una eminencia del Actors Studio de Nueva York.
La historia narra la vida de Eddie Carbone en Brooklyn, cuya estabilidad familiar se desmorona ante la llegada de dos primos inmigrantes, desencadenando una espiral de celos y una tragedia inevitable.
A pesar de la humildad de los personajes, el diseñador dominicano enfatiza que su prioridad es otorgarles «dignidad absoluta».
Recordando su propia crianza en un hogar humilde, Sosa sostiene que la falta de dinero no debe ser sinónimo de falta de clase. «Todos, sin importar nuestra situación, merecemos vernos y sentirnos bien», afirma con convicción.
Sosa destaca la importancia de conquistar a las nuevas generaciones para asegurar el futuro del teatro y aboga por la unión de todos los talentos del sector.
Sobre su experiencia migratoria, tras mudarse a Nueva York a los tres años, Sosa muestra preocupación por la tensa realidad política en Estados Unidos y sus duras políticas migratorias.
«El sueño americano sigue siendo una meta global, pero el clima político actual ha llevado la situación a un extremo preocupante», reflexiona sobre los ciclos electorales en EE.UU.
El dominicano concluye que Estados Unidos se construyó gracias al sacrificio inmigrante y advierte: «Ninguna nación prospera sin la fuerza del migrante, aunque siempre debemos mantener el respeto por las leyes del país que nos acoge».























