¡Con Dos Globos de Oro y cuatro nominaciones al Óscar, la película ‘El Agente Secreto‘ está rompiéndola! Este tremendo éxito, tanto internacional como nacional, pone a Brasil por segundo año consecutivo en el foco de la atención cultural.
En los últimos años, los cineastas brasileños «están redescubriendo» su país «sin querer ser una copia de Hollywood», afirma en una entrevista con EFE la presidenta de la Academia Brasileña de Cine, Renata Almeida Magalhães, quien lidera la entidad encargada de elegir la película que representará a la nación en los premios internacionales.
Dirigida por Kleber Mendonça Filho, la película, ambientada en el Brasil de 1977, logra convertir al país y sus vibrantes tradiciones, como el Carnaval, en la “esencia” narrativa de la historia.
«Brasil es un personaje más, maravillosamente bien retratado», dice la funcionaria, destacando que una de las mayores riquezas del largometraje reside en su capacidad de revelar “fascinantes peculiaridades”: universos, leyendas urbanas y escenarios desconocidos para el público extranjero.
Renata Almeida Magalhães, presidenta de la Academia Brasileña de Cine
Esa «peculiaridad» es, paradójicamente, lo que para Magalhães atrae al mercado internacional. Sin buscar ser una copia de Hollywood, “estamos yendo a fondo en nuestra diferencia, en nuestra singularidad» indígena, europea y africana, comenta.
Pero el éxito no se queda solo fuera. La película ya ha superado la impresionante marca de 1,5 millones de espectadores en Brasil, ¡una cifra descomunal! Esto es aún más relevante si consideramos que el año pasado solo uno de cada diez brasileños que fue al cine vio una película nacional, según datos recabados hasta agosto por la Agencia Nacional de Cine (Ancine).
Según Magalhães, en un mundo tan convulso, el público brasileño está descubriendo que “Brasil es genial” y dejando atrás el modelo estadounidense de ver el mundo.
Para la productora del filme ‘Dios es Brasileño’ (Cacá Diegues, 2003), Estados Unidos comprendió hace muchos años que el cine es una herramienta poderosa: donde van sus películas, llega su cultura.
“Nunca podemos olvidar que Hollywood fue concebido como una política de Estado por Roosevelt. La política de las ‘tres F’. ‘Film follows the flag’ (‘El cine sigue a la bandera’) es algo pensado. (Las oficinas centrales de) Motion Pictures no están en Hollywood, están al lado de la Casa Blanca”, detalla.
“Nadie hace cine sin política pública»
Kleber Mendonça Filho, el director de ‘El Agente Secreto’
‘El Agente Secreto’, con un presupuesto estimado en poco más de 5 millones de dólares, se bate con gigantes como ‘One Battle After Another’, de Paul Thomas Anderson, que tuvo una inversión monstruosa de unos 140 millones, según la empresa de consultoría de la industria del cine Nash Information Services.
“Hacer cine es caro”, por lo que tener políticas públicas claras y orientadas al sector son “fundamentales” para el desarrollo audiovisual de un país, cuenta la presidenta de la Academia.
Para ella, el momento estelar actual del cine brasileño no es una coincidencia creativa, sino una “respuesta” y una “estrategia de resistencia” a un periodo de estancamiento institucional bajo el Gobierno del expresidente Jair Bolsonaro, que fue “un golpe durísimo” para la cultura nacional.
«El sector cultural fue muy perjudicado durante el último Gobierno”, según Magalhães.
Durante su gestión, el ultraderechista, que gobernó el país entre 2019 y 2022, se manifestó públicamente a favor de cerrar la Ancine y recortó el presupuesto del Fondo Sectorial Audiovisual, el corazón financiero de la actividad audiovisual brasileña.
“Sin duda alguna, creo que ese susto que nos dio la derecha con Bolsonaro provocó, por un lado, una represión en la producción, pero también hizo que volviéramos a sentir una gran necesidad de hablar”, dice.
Hoy, el cine brasileño “está viviendo una época dorada, ¡solo comparable al del ‘Cinema Novo’!”, asegura Magalhães, trazando un paralelismo con el movimiento comprometido con la crítica política nacido a fines de 1950, que tuvo como referentes a Glauber Rocha, director de ‘Dios y el diablo en la tierra del sol’, y Cacá Diegues, autor de ‘Bye Bye Brasil’, entre otros.























