La artista mexicana Azalea Báalam está causando sensación con su música, descrita por muchos como una verdadera “revolución”. Desafía la hegemonía del inglés y el español en la industria del entretenimiento, fusionando letras en lenguas originarias como el náhuatl y el maya con el pop, el género más escuchado a nivel global.
Desde su azotea en la Ciudad de México, la talentosa artista de 33 años nos muestra la magia de su flauta de jaina, un instrumento prehispánico clave en su propuesta. Con él, ha logrado fusionar ritmos electrizantes de k-pop y crear coreografías inspiradas en leyendas como Michael Jackson y Juan Gabriel, sus grandes referentes musicales.
“Quienes conectan con mi música sienten un profundo orgullo de que no todo está perdido, de que estamos revitalizando las lenguas originarias”, asegura a EFE la joven artista, originaria de la península de Yucatán. Es una región crucial donde se concentra la mayoría de los mayahablantes de México, a pesar de la preocupante disminución del 13,6 % de esta población en los últimos 20 años.
Gracias a éxitos como ‘Niyolmatis’ y ‘Añaaa Te Amo Mucho’ —¡que se ha vuelto viral en TikTok!—, Báalam ha logrado un impacto monumental. Está revitalizando el maya y el náhuatl, las dos lenguas originarias más habladas en México que, lamentablemente, pierden hablantes cada año. Es un sueño hecho realidad para muchos antropólogos que lo pedían a gritos.
Aunque su padre es mayahablante, la propia cantante confiesa haber aprendido ambas lenguas desde cero a los 15 años. Fue al mudarse a la Ciudad de México, donde, según ella, el maya prácticamente no se enseñaba en ninguna institución educativa.
Por eso, su camino inició con el “náhuatl básico”, la lengua originaria predominante en la capital mexicana, legado del imponente Imperio azteca (1325-1521).
Azalea Báalam, el rostro del ‘Nahuapop’ y ‘Mayapop’
El Fenómeno ‘Nahuapop’ y ‘Mayapop’
En este fascinante proceso, Báalam comprendió que, para combatir la pérdida de la diversidad lingüística, era vital crear una “etiqueta que captara la atención” de la audiencia joven, tanto a nivel nacional como internacional. Así nacieron el innovador ‘nahuapop’ y ‘mayapop’.
“Es un ‘mole’ —una mezcla única— de todo lo que me apasiona”, explica sobre esta fusión global. Su inspiración viene del k-pop de su adolescencia, y de las elegantes danzas clásicas de la India, en especial los ‘mudras’, esos gestos con las manos tan emblemáticos en las vibrantes coreografías de Bollywood.
Con sus icónicos calcetines de Hello Kitty, la cantautora revela que crear música en lenguas originarias es como “saltar de un mundo a otro”, una oportunidad para “jugar” con el vasto potencial de las palabras, trascendiendo las barreras del español.
Por ejemplo, destaca que en náhuatl “los verbos” poseen una “intensidad” única, ideal para explorar emociones como “el enojo”. Este es un sentimiento que le apasiona analizar desde una perspectiva feminista, ya que, lamentablemente, “si las mujeres nos enojamos” todavía parece “no estar bien visto”.
Incluso, confiesa que sueña con usar estas lenguas para “replantear el insulto” y dar respuestas ingeniosas a quienes, “sin entender lo que dicen”, le critican su música o le hacen ‘mansplaining’.
“Puedo decirlo y no me van a funar (cancelar), no me van a decir nada porque la gente no conoce las lenguas. ¡Así que también es una forma de jugar con poder!”, sentencia con una mueca de alegría.
Las composiciones de Báalam son un fiel reflejo de su personalidad artística, fusionando la dulzura de la cultura ‘kawaii’ (tierno en japonés) con un carácter incendiario. Aborda temas potentes como críticas al capitalismo y la vital prevención del suicidio.
Grandes Sueños con Impacto Global
En el vibrante escenario de las lenguas originarias, la cantante subraya que no está sola. Artistas como Za Hash o Juan Sant están innovando con rap en mazahua y totonaco, «dando a conocer» nuevas propuestas musicales que beben de expresiones milenarias.
La explosión de este talento colectivo es una gran motivación para la artista, quien asegura que su máxima aspiración es “crear su propio camino” y lanzar su propio sello discográfico. Con él, busca “impulsar proyectos” que generen un “efecto transformador” en la sociedad y den una nueva vida a estas culturas ancestrales.
“Sé que son sueños ambiciosos, pero antes de partir, quiero sentir que lo di todo por hacerlos realidad”, concluye con determinación.























