Estrellas como Elizabeth Hurley y Anne Hathaway, junto a las icónicas españolas Naty Abascal y Rosario Nadal, y otras figuras prominentes del cine y la moda, se dieron cita este viernes en Roma para la emotiva despedida del legendario diseñador italiano Valentino, quien partió a sus 93 años en la capital.
Hathaway, amiga cercana del maestro, llegó visiblemente conmovida a la iglesia, acompañada por su esposo, el actor Adam Shulman. Con gafas de sol oscuras, un elegante abrigo negro y tacones, brindó un afectuoso abrazo a los seres queridos del icónico diseñador.
Naty Abascal, junto a su hijo Rafael de Medina, y Rosario Nadal también se sumaron al solemne funeral, tras haber rendido su último tributo al genio de la moda en la capilla ardiente montada en la emblemática ‘maison’ de Valentino en el corazón de Roma.
Igualmente, se hicieron presentes en Roma Anna Wintour, la influyente exdirectora de la revista Vogue, el aclamado diseñador Tom Ford y Donatella Versace, quien vistió de negro, pero un día antes lució un llamativo traje de chaqueta rojo para honrar en la capilla ardiente al creador que convirtió ese color en sinónimo de pura elegancia y opulencia.
La magna ceremonia fúnebre tuvo lugar en la Basílica de Santa María de los Ángeles y de los Mártires de Roma, el templo reservado para los últimos adioses de grandes figuras. En la céntrica Plaza de la República, ante unas 200 personas, el recinto lució una decoración sublime con flores blancas, y frente al altar, una entrañable foto en blanco y negro de un Valentino sonriente.
Entre los numerosos tributos florales que arribaron a la basílica, destacó la corona de la diva italiana Sophia Loren, con la conmovedora inscripción: «Siempre en mi corazón». También llegaron las de la familia del diseñador Armani, y una única rosa roja enviada por la supermodelo Claudia Schiffer, rompiendo el mar de blanco elegido para despedir al maestro.
Último viaje al cementerio Flaminio de Roma
El féretro, embellecido con delicadas rosas blancas, ingresó a la basílica al resonar la melancólica Lacrimosa de Mozart, seguido por su fiel socio Giancarlo Giammetti, su amada familia y sus ahijados, los hermanos Sean y Anthony Sax, hijos de Carlos Souza.
Después del solemne funeral, el ataúd será llevado al cementerio Flaminio de Roma, donde el genio descansará en la capilla familiar diseñada a su gusto y la de su inseparable Giancarlo Giammetti.
Su tumba, de diseño circular con amplios ventanales, será su morada eterna. Giammetti ya ha manifestado su deseo de que sus restos también descansen allí, sellando su unión más allá de la vida.
Un centenar de admiradores y curiosos se congregó frente a la basílica, portando emotivos carteles con frases como: «El mundo entero llora a Valentino, hemos perdido la flor más hermosa».























