Las luces y las sombras, «un poco la historia de todo lo que ha ido pasando y cómo se ha ido respondiendo a esos momentos como podía», es lo que intentó recoger ‘Cuando nadie me ve’, el documental sobre la vida y la música de Alejandro Sanz que este martes se estrena en España tras su momento más duro.
«Como en la vida de casi todo el mundo, hay altibajos. En la de un artista lo que pasa es que se juntan cosas como depender mucho del éxito y eso crea a veces un estrés extra», reflexiona el artista en una reveladora entrevista en Madrid.
Sanz habla así tras superar su batalla contra la depresión hace un par de años que lo alejó de la música, llevarse su Latin Grammy número 24 con su disco ‘¿Y ahora qué?’ y volver a sonreír.
En un momento del documental, en una etapa temprana de su carrera, afirma que no sabe decir que «no» y recibe un espontáneo «puff» del entrevistador como vaticinio de lo que se le viene encima. «He aprendido a decirlo. Ese es uno de los problemas grandes que tenemos y que más daño nos hace. Hay que practicar el no», responde desde este presente más consciente de su salud mental.
«Ahora la gente lo puede reconocer antes y tomar medidas, porque la sociedad ha cambiado mucho. Cuando a mí me pasaba alguna cosa así en 1992, ni siquiera lo exteriorizaba. Eran los primeros indicios de que algo no andaba bien, pero seguías adelante como fuera y mucha gente se quedaría en el camino», considera.
Al preguntarle por talentos jóvenes como Aitana o Shawn Mendes, quienes también han compartido sus desafíos de salud mental, añade que «la industria debe escuchar a sus artistas y sobre todo pensar que detrás hay seres humanos».
En ‘Cuando nadie me ve’, titulado como una de sus canciones más famosas, su vida privada tiene tanto peso como la artística, como un continuo entrelazado (…), de ahí las intervenciones de su expareja Raquel Perera o el honesto relato en torno a su segundo hijo, Alexander, que nació en 2003 fruto de una relación fuera del matrimonio y que se hizo público años después.
En ese sentido, afirma que no ha sentido «pudor» al grabar este trabajo que ha requerido dos años y que pasó de Netflix a Movistar Plus+ por la orientación inicial.
«No me gustaba la idea de hacer un ‘reality show’ o que tuviéramos que fingir nada», argumentó en una entrevista previa.
Sanz se revela aquí como nunca, desde sus inicios con el pelo cardado en el grupo «heavy» de su barrio, sus raíces flamencas y sus años en la Movida madrileña de los 80.
Entre testimonios de estrellas como Shakira (y los rumores de su conexión), Juan Luis Guerra, Laura Pausini o Rosalía, se aborda también la pérdida de su padre o su separación de Rosa Lagarrigue, su mánager de siempre.
Una de las grandes narrativas de su carrera es su lucha por la credibilidad, subestimado al principio, hasta que llegó ‘Corazón partío’, un hit que su disquera casi arruina con una versión pop sin su esencia flamenca.
Tras llevarse el premio a la grabación del año en los últimos Latin Grammy, en uno de los últimos planos se ve cómo coloca el gramófono en su casa, una pared llena de galardones que impacta.
«(Lo de los premios) es algo que aprendí a valorar (…). Ahora que veo todo lo que ha pasado en mi carrera, decidí tenerlos ahí para verlos y que me recuerden el trabajo que hay detrás», argumenta un Sanz que, al parecer, ya no se guarda nada.























