La impactante muerte de Yeison Jiménez, confirmada este 10 de enero de 2026 tras un fatídico accidente aéreo ocurrido entre Paipa y Duitama, en Boyacá, sacude al mundo y reabre un capítulo doloroso en la historia de la música mundial: el de las estrellas cuya vida y trayectoria quedaron truncadas en siniestros aéreos.
Jiménez, una de las figuras más queridas y representativas de la música popular colombiana, viajaba en una avioneta privada que cubría la ruta hacia Medellín cuando ocurrió el terrible accidente. Según confirmaron autoridades departamentales y aeronáuticas, en el fatal siniestro también murieron los tripulantes y miembros de su equipo.
Su fallecimiento se suma a una trágica lista de músicos que, en contextos similares, perdieron la vida mientras se desplazaban entre presentaciones o compromisos profesionales.
Un destino fatídico que atraviesa géneros y generaciones
Desde los primeros años de la aviación comercial y privada, el mundo de la música ha estado marcado por devastadoras tragedias aéreas que afectaron a artistas de rock, pop, country, jazz, música clásica y géneros latinoamericanos. En muchos casos, se trataba de vuelos chárter contratados para cumplir maratonianas agendas de giras; en otros, de aeronaves privadas o incluso vuelos comerciales.
Uno de los episodios más recordados ocurrió el 3 de febrero de 1959, cuando Buddy Holly, Ritchie Valens y J. P. “The Big Bopper” Richardson murieron al estrellarse una avioneta Beechcraft Bonanza en Iowa, hecho conocido como “el día que murió la música”.
Décadas después, tragedias similares cobraron la vida de inmortalizadas figuras como Ronnie Van Zant y Steve Gaines, de Lynyrd Skynyrd, en 1977; Aaliyah, en 2001, tras el despegue de una avioneta sobrecargada en Bahamas; y Stevie Ray Vaughan, en 1990, en un accidente de helicóptero tras un concierto.
En el ámbito del country y el folk, nombres como Patsy Cline, Jim Reeves, Jim Croce, John Denver y Troy Gentry también figuran entre las lamentables víctimas de accidentes aéreos ocurridos en contextos de giras, traslados privados o vuelos pilotados por los propios artistas.
Tragedias que enlutaron para siempre la música latina
La música de habla hispana tampoco ha sido ajena a este tipo de terribles episodios. El inmortal Carlos Gardel murió en 1935 en un choque de aeronaves en Medellín; la leyenda Pedro Infante falleció en 1957 en Mérida mientras piloteaba un avión de carga; y la inigualable Jenni Rivera perdió la vida en 2012 tras el desplome de un jet ejecutivo en la sierra de Nuevo León.
En Colombia, el inigualable acordeonero vallenato Juancho Rois murió en 1994 en un accidente de avioneta en Venezuela, en plena actividad artística.
En años recientes, el impacto de estos hechos volvió a sentirse con la muerte de artistas como la popular Marília Mendonça, en Brasil, en 2021, y Aurelio Martínez, referente de la música garífuna, en 2025.
El luto por Yeison Jiménez
El fallecimiento de Yeison Jiménez ocurre en un momento de plena vigencia artística. El cantante había construido una carrera desde contextos de pobreza y violencia hasta convertirse en un ídolo masivo de la música popular colombiana, con giras internacionales y una base masiva de seguidores.
Su muerte, además de generar profundo luto en el sector musical y entre sus seguidores, lo inscribe en una historia más amplia, compartida con artistas de distintas latitudes, donde la aviación —clave para sostener la dinámica de la industria musical— también ha sido escenario de algunas de sus pérdidas más dolorosas.























