El dolor es temporal, pero la gloria de un campeonato es eterna. Esa mentalidad llevó al dominicano Yaxel Lendeborg a desafiar sus propias limitaciones físicas para liderar a los Wolverines de Michigan hacia la conquista del título de la NCAA.
Lendeborg transformó un diagnóstico desalentador en una gesta histórica, convirtiéndose en el cuarto dominicano en alzar el trofeo del baloncesto universitario estadounidense, sumándose a leyendas como Charlie Villanueva, Al Horford y Eloy Vargas.
A pesar de lidiar con una lesión en la rodilla y el tobillo izquierdo, el dominicano se mantuvo 36 minutos en cancha, aportando 13 puntos, 2 rebotes y un bloqueo crucial para asegurar la victoria ante los Huskies de Connecticut.
Aunque confesó sentirse debilitado durante el juego, el orgullo quisqueyano pudo más. Su garra no solo le permitió jugar, sino que sirvió de combustible anímico para sus compañeros en el duelo más importante de sus vidas.
Respaldo total
El estelar jugador destacó la confianza ciega del dirigente Dusty May, quien jamás dudó de su presencia en la duela a pesar del dolor.
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El apoyo de sus compañeros fue fundamental, especialmente las palabras de aliento de LJ Cason, quien le recordó su valor vital en el éxito del equipo esta temporada.

“Me recordaron que soy una de las razones principales por las que estamos aquí. Nada iba a opacar el gran año que hemos tenido juntos”, expresó con determinación.
Un dominicano de élite
Lendeborg ha sido el arquitecto detrás de una de las temporadas más dominantes en la historia de Michigan. A sus 23 años, el nativo dominicano se consolidó como el Mejor Jugador de la Conferencia Big Ten, promediando 14.7 puntos y 7 rebotes por partido.
Su desempeño no pasó desapercibido, logrando ser seleccionado en el primer equipo All-American de la Prensa Asociada (AP). Durante la popular Locura de Marzo, se cargó al equipo al hombro con un promedio de 18 puntos por encuentro.
El éxito de Michigan fue una labor de conjunto. El armador Elliot Cadeau, nombrado Jugador Más Destacado del torneo, fue el complemento perfecto, brillando con 19 puntos en la final y un liderazgo magistral en la duela.

Con promedios de 12.3 puntos y 7.5 asistencias, Cadeau y Lendeborg sellaron una página dorada para el deporte dominicano en el baloncesto de los Estados Unidos.























