Mientras el presidente Luis Abinader insiste en que el Gobierno brinda un fuerte respaldo a los pequeños y medianos industriales de la harina, la realidad en los barrios de República Dominicana cuenta una historia muy distinta. Panaderos consultados por El Nacional aseguran que ese supuesto apoyo no llega a los hornos y que cargan solos con el duro golpe del alza en los costos de producción.
Es el caso de la dependiente de la panadería Prensa Rodríguez, quien afirmó que el negocio atraviesa una crisis de ventas y que mantener el precio del pan se ha vuelto una misión casi imposible para garantizar la rentabilidad.
Se está vendiendo poco, nada que ver con años anteriores; la gente compra menos, expresó la empleada, quien prefirió reservar su nombre ante la incertidumbre económica.
Desde el establecimiento ubicado en el Ensanche La Fe, atribuyó esta situación al disparo en los precios de los insumos básicos.
Todo está por las nubes, especialmente la harina. El azúcar y cada materia prima que necesitamos para elaborar el pan está demasiado cara, declaró con preocupación.
La comerciante explicó que el incremento de los costos los ha obligado a subir precios, lo que genera malestar entre los consumidores que ya sienten el peso de la inflación en su bolsillo.
Los clientes se quejan a diario. Ayer el pan estaba a cinco pesos y hoy ya va por siete, nos reclaman. Pero cuando vamos a los proveedores, también encontramos todo mucho más caro, explicó sobre el círculo vicioso que afecta la economía familiar.
Dependiente de la panadería Prensa Rodríguez.
Aunque reconoce haber escuchado los anuncios oficiales, sostiene que en el día a día las palabras del mandatario no se reflejan en resultados concretos. A su juicio, solo con subsidios reales o ayudas directas se podría aliviar la asfixiante situación que viven los pequeños negocios dominicanos.
Se ve muy bonito en los discursos y en las redes, pero nosotros como dueños de negocios no vemos nada de eso. Si llegara una ayuda real, sería un éxito para el sector, agregó.
Actualmente, en este establecimiento ofrecen cuatro unidades por 25 pesos, pero advierten que el margen de ganancia es casi inexistente.
Literalmente no le estamos ganando casi nada, confesó la trabajadora.
Otros comercios en crisis
Cerca de allí, en Villa Juana, el panorama en Yamil Empanadas refleja el mismo descontento. Aunque siguen trabajando, el desplome de las ventas y la escalada de precios han generado tensión con sus clientes habituales.
Se vende muy poco. Los clientes se quejan porque hemos tenido que ajustar los precios; la harina sigue subiendo y para que el negocio sea sostenible no tenemos otra opción, declaró su propietario.
Propietario de Yamil Empanada
Situación similar reportan en Dompline Power, en Los Tres Brazos, donde admitieron que tuvieron que aumentar el costo de sus productos para poder seguir operando ante el encarecimiento de la harina.
Aunque prefirieron mantener el anonimato, expresaron que mantienen la esperanza de que las promesas de Abinader se conviertan pronto en alivios financieros reales para evitar el colapso de los pequeños negocios.
Panaderos de Cristo Rey, Villa Juana y el Ensanche Quisqueya coincidieron en un punto crítico: no han sentido el respaldo del Gobierno ni han recibido ayudas efectivas frente a la constante alza en el precio de las materias primas.
La postura de Abinader
El pasado fin de semana, durante la XXXVII Asamblea General Ordinaria de la Unión de Medianos y Pequeños Industriales de la Harina (UMPIH), el presidente Luis Abinader prometió continuar apoyando al sector con equipamiento y asistencia técnica.
El mandatario aseguró que estas medidas buscan mantener precios accesibles para la población y evitar que la escalada de costos siga golpeando el presupuesto de los dominicanos, una intención que los productores esperan ver materializada fuera de los discursos oficiales.























