Un revolucionario sistema de riego por goteo, financiado con facilidades del Banco Agrícola y un bono especial del Gobierno, ha transformado por completo la productividad y los ingresos de Alberto Roa Castillo (Papito), un emprendedor del tabaco en San Juan de la Maguana.
El productor dominicano explicó que la tecnología de precisión le permitió duplicar la cantidad de plantas por tarea, optimizar el uso del agua y recortar gastos operativos que antes consumían sus ganancias en mano de obra y combustibles.
Papito, quien inició su proyecto tabacalero en 2019, relató las penurias que enfrentaba con el viejo sistema por gravedad, donde se desperdiciaba hasta el 80% del agua. El riego ineficiente provocaba un crecimiento desigual en sus cultivos, afectando la calidad de la hoja de tabaco.
«Pasábamos días enteros tratando de mojar el terreno con resultados inciertos», confesó durante la inauguración del proyecto Tecnificación de Riego por Goteo para Tabaco en San Juan, un evento encabezado por Claudio Caamaño Vélez, director de la TNR, junto a autoridades del Bagrícola y la Gobernación provincial.
Papito muestra a los funcionarios del Bagrícola y la TNR el impacto de la tecnificación en sus plantaciones de tabaco
Con la nueva infraestructura, el agricultor proyecta superar los tres quintales por tarea, con ganancias estimadas superiores al millón de pesos, marcando un antes y un después en su calidad de vida y en la competitividad de su finca.
«La diferencia es enorme. Ahora el rendimiento es mayor y los costos se desplomaron. Esto es el inicio de una verdadera transformación agrícola para San Juan», afirmó con optimismo.
Antes, Papito debía invertir hasta 50 mil pesos en mano de obra y 20 mil en combustible. Hoy, el proceso es automatizado y manejado por una sola persona, permitiendo que el agua llegue directamente a la raíz sin desperdicios.
El proyecto se enmarca en la iniciativa Bagri-Riego, lanzada en 2025 para fomentar la sostenibilidad y la eficiencia en el campo dominicano, beneficiando a cientos de productores en el Sur profundo, incluyendo a San Juan, Azua y Bahoruco.
Claudio Caamaño destacó que este modelo de cofinanciamiento es punta de lanza para modernizar la agricultura nacional, logrando que el productor sea más rentable y digno en su labor diaria.
Gracias a los incentivos y bonificaciones, el financiamiento para sistemas de riego en San Juan se disparó 10 veces en comparación con años anteriores, demostrando la confianza de los campesinos en este modelo de tecnificación impulsado por el Gobierno.
«Ya el productor no tiene que sufrir con la pala bajo el sol. La tecnificación trajo rentabilidad y esperanza a nuestros campos», concluyó Caamaño al valorar el impacto de esta alianza entre el Banco Agrícola y la TNR para el desarrollo rural.























