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Monseñor Manuel Ruiz, Obispo de la Diócesis Stella Maris, lanzó una dura advertencia sobre el peligro inminente que representan las construcciones ilegales y la falta de fiscalización en la República Dominicana. El líder religioso aseguró que el colapso de edificaciones y las inundaciones que afectan a las familias dominicanas son consecuencia directa de la corrupción en los permisos de construcción y la nula supervisión de las autoridades.
El obispo exigió al Gobierno dominicano dejar de improvisar y actuar de inmediato, cuestionando si las autoridades esperarán a que ocurra otra tragedia como la del paso a desnivel de la 27 de Febrero con Máximo Gómez para tomar medidas reales. “El problema es que estamos viendo edificios levantados en lugares vulnerables y mal diseñados, donde el agua sube hasta el segundo nivel. Las autoridades a veces dan permisos donde no deben, y otras veces la gente construye como quiere”, denunció durante su entrevista en el programa D´AGENDA.
Ruiz fue tajante al señalar la raíz del problema: “La supervisión no funciona porque cuando alguien está construyendo cualquier estructura, llega un inspector, coge un par de pesos y deja eso así”.
Ante la crisis climática actual, el prelado instó a los compradores de viviendas a ser precavidos: “Cuando vayan a comprar un apartamento, vayan cuando esté lloviendo para ver si se inunda, revisen los planos y comparen con lo construido. El agua da vida, pero también se la lleva; hay que canalizarla y no enfrentarla”, enfatizó.
El religioso recordó el dolor que aún vive el país por tragedias como la del desplome en la Máximo Gómez con 27 de Febrero, donde nueve personas perdieron la vida, y exigió auditorías profundas en todas las obras de infraestructura de la capital. “Se puso remedio solo en ese punto después de los muertos, pero en otros lugares críticos todavía no se ha hecho nada. No podemos esperar a que los titulares de los periódicos vuelvan a llenarse de luto por tragedias que se pueden evitar con supervisión seria”.
Finalmente, monseñor Ruiz comparó esta negligencia con la tragedia de Jet Set y otras fallas estructurales en centros educativos, donde contratistas prometen construcciones de calidad y terminan entregando obras con materiales mediocres. “La lección es clara: debemos revisar lo que ya está construido y detener la corrupción en las obras nuevas antes de que el país tenga que lamentar una tragedia mayor”, concluyó.























