República Dominicana y la Administración para el Control de Drogas (DEA) mantienen una alianza estratégica sin precedentes en la lucha frontal contra el narcotráfico, el lavado de activos y la criminalidad organizada.
En reiteradas ocasiones, la agencia estadounidense ha elogiado la firmeza del Gobierno dominicano, calificando a la nación como “un país modelo de cooperación” en toda la región del Caribe.
Durante los últimos años, la DEA y las autoridades dominicanas han intensificado el intercambio de inteligencia, programas de capacitación élite y operativos de interdicción de alto impacto a nivel nacional e internacional.
Un hito clave de esta unión fue la autorización para que Estados Unidos utilice áreas restringidas en la Base Aérea de San Isidro y el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) para misiones logísticas contra el tráfico de drogas.
Como parte de esta ofensiva bilateral, altos mandos de la DEA han realizado visitas constantes al país para “reforzar las acciones conjuntas” contra las estructuras criminales.
En septiembre de 2021, John F. Kanig, jefe regional de la DEA, encabezó un encuentro clave con el titular de la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), José Cabrera Ulloa.
Aunque los detalles se manejaron con estricta confidencialidad, la reunión marcó un punto de giro en las estrategias tácticas en territorio dominicano.
Para abril de 2022, una nueva delegación de la DEA se reunió con Cabrera Ulloa, esta vez liderada por Denise Foster, agente especial a cargo de la división del Caribe.
Foster y su equipo técnico coordinaron estrategias a puertas cerradas con la plana mayor de la DNCD.
Tras el encuentro, se ratificó el compromiso total de la DEA para apoyar al país en la desarticulación de redes de narcotráfico y delitos conexos.
El 6 de diciembre de 2024, la DNCD asestó un golpe histórico al incautar 9.8 toneladas de cocaína en el Puerto Multimodal Caucedo, un cargamento valorado en 250 millones de dólares con destino a Europa, logrando el éxito gracias al apoyo directo de la DEA.
Días después, tanto la DNCD como la agencia estadounidense confirmaron que preparaban un informe detallado sobre este gigantesco alijo.
Esto motivó la visita del director de Operaciones Especiales de la DEA, Louis D’ Ambrosio, quien se reunió con José M. Cabrera Ulloa para coordinar el cerco contra el lavado de dinero y las mafias transnacionales.
En 2025, la cooperación alcanzó niveles máximos. Una serie de cumbres de alto nivel involucraron al presidente Luis Abinader y a las principales agencias de seguridad dominicanas.
A principios de ese año, Michael A. Miranda, nuevo jefe de la DEA en el Caribe, reafirmó ante la DNCD la creación de un “frente unido y fuerte” para aplastar al narcotráfico.
La presencia de Miranda coincidió con un operativo del Ministerio Público y la DEA que desmanteló una célula armada del Cartel de Sinaloa operando en suelo dominicano.
En agosto, los titulares de la DEA y la DNCD se trasladaron a Nashville, Tennessee, para participar en la 39ª Conferencia Internacional de Control de Drogas (IDEC XXXIX).
Los reportes oficiales destacan el reconocimiento de Estados Unidos a la efectividad de República Dominicana en la captura de fugitivos peligrosos buscados por la justicia norteamericana.
En noviembre de 2025, una misión de alto rango de la DEA se reunió con el presidente Luis Abinader para felicitarlo por el éxito rotundo en la lucha contra el narco en el Caribe.
La comitiva incluyó a Daniel Salter, Miles Aley, Michael A. Miranda y Kaleb T. Sanderson, agregada de la DEA para República Dominicana y Haití.
“Se acordó fortalecer el equipamiento y el intercambio de inteligencia en tiempo real para enfrentar con determinación al Cartel de los Soles y otras estructuras criminales”, confirmó la Presidencia de la República.
Operaciones de impacto
La intervención de la DEA ha sido determinante en las operaciones más impactantes contra el crimen organizado en el país.
En septiembre de 2024, se ejecutó la “Operación Búfalo NK”, un despliegue masivo por aire, mar y tierra en Santo Domingo, Puerto Plata, Samaná y La Romana, en conjunto con el Comando Sur de EE. UU.
La red capturada movilizaba toneladas de droga desde Colombia y Venezuela hacia Estados Unidos y Europa, utilizando lanchas rápidas y pesqueros como puente en República Dominicana.
En julio de 2025, estalló la “Operación Jaguar”, con 26 allanamientos simultáneos en Cotuí, San Francisco de Macorís y Santiago, resultando en 10 arrestos clave.
El objetivo principal eran cuatro integrantes de “Los Rugrats”, un brazo armado del Cartel de Sinaloa con presencia en territorio dominicano.
Ante este caso, Michael Miranda de la DEA lanzó una advertencia letal: “los encontraremos, los arrestaremos y los llevaremos ante la justicia”.
Miranda fue enfático al declarar que República Dominicana jamás será un refugio para el Cartel de Sinaloa ni ninguna otra organización criminal.
Asimismo, la colaboración binacional dio vida a la “Operación Leopardo”, donde se incautaron 643 paquetes de cocaína en la provincia La Altagracia.
Este caso se vinculó a la red del serbio Nikola Boros, alias “Antun Mrdeza”, un fugitivo de Interpol que lideraba una estructura transnacional de tráfico de cocaína entre Estados Unidos, España e Italia.
Escándalo y Cierre de la oficina de la DEA
En un giro inesperado, la embajada de Estados Unidos en República Dominicana anunció el cierre definitivo de la oficina de la DEA en Santo Domingo.
Casi de inmediato, se reveló el arresto de Melitón Cordero, supervisor de la DEA en el país, bajo una investigación por abuso en el programa de visas para informantes confidenciales.
El escándalo estalla apenas días después de que Michael Miranda sostuviera reuniones estratégicas con José M. Cabrera Ulloa en la sede de la DNCD.
A pesar de la situación, Miranda resaltó el apoyo inquebrantable del Gobierno de Luis Abinader en la guerra contra el narcotráfico y el crimen transnacional.























