El Viernes Santo es una jornada de profunda reflexión para la Iglesia católica: no se celebra eucaristía, no se consagra el pan ni el vino y no hay bendición final en la misa. Es el día de mayor recogimiento en el calendario litúrgico dominicano.
Lo que sí destaca en esta fecha es la recordación de los últimos momentos de Jesús. Los fieles realizan la adoración a la cruz como símbolo máximo de gratitud, un acto de fe que se expresa a través de una genuflexión, arrodillarse o un beso al madero, tal como lo respalda la Suma Teológica (III Parte, cuestión 25, artículo 4).
Lo que besamos místicamente es la cruz que entró en contacto directo con el cuerpo de Cristo; y para esto nos valemos, a manera de puente, de la cruz que nos presenta el sacerdote el Viernes Santo, explica la página católica Aleteia.
Aunque la Iglesia católica enseña que la adoración es exclusiva para Dios, este día la cruz tiene a Cristo y no se separa a Jesús de ella, ya que por este sacrificio el mundo alcanzó la salvación.
Es por esto que lo que antes fue un símbolo de tortura ahora es obra redentora de Dios, invitando a los dominicanos a contemplar a Jesús que sufre para agradecer su entrega total.
Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo, proclama el sacerdote, y la feligresía responde con fe: Venid a adorarle.
¿Qué actividades marcan el Viernes Santo en las parroquias dominicanas?
Durante todo el Viernes Santo, la Iglesia invita a mantener posturas de recogimiento y silencio, acompañando a Jesús en su pasión por los pecados del mundo.
Es tradición en todas las iglesias del país realizar el viacrucis matutino para recordar el camino de Jesús hacia el Gólgota, donde fue crucificado.
Entre las 12:00 del mediodía y las 3:00 de la tarde, se lleva a cabo el impactante sermón de las siete palabras, un espacio de reflexión profunda donde se vinculan las últimas palabras de Jesús con la realidad social de nuestra comunidad.
Cada una de estas sentencias es analizada por sacerdotes y líderes comunitarios.
1- Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc 23,34)
2- Hoy estarás conmigo en el Paraíso (Lc 23, 43)
3- He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre (Jn 19, 26)
4- Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mt 27, 46)
5- Tengo sed (Jn 19, 28)
6- Todo está consumado (Jn 19,30)
7- Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (Lc 23, 46)
Al no haber misa, se celebra la Liturgia de la Palabra. Las hostias repartidas en este día fueron consagradas previamente el Jueves Santo.
Durante este acto, el altar permanece desnudo, sin mantel ni adornos, marcando el duelo por la muerte de Jesús.
Los sacerdotes visten de rojo y se postran en el suelo ante el altar al inicio de la ceremonia, simbolizando la humildad de la humanidad que implora perdón por sus pecados.
Tras las lecturas se procede a la solemne adoración a la cruz.
Al concluir, inicia la procesión hacia el monumento donde los fieles continúan su oración y adoración al Santísimo Sacramento.























