La realidad electoral dominicana enseña que en la política criolla, quien madruga al seleccionar su candidatura presidencial, no necesariamente gana, pero camina más ligero. Para competir en las elecciones presidenciales, mientras más temprano un partido defina su boleta, mayor será su ventaja competitiva frente al electorado.
El inicio de la precampaña el 04 de julio de 2027 no es solo por cumplimiento de la Ley 33-18, sino porque el liderazgo político decidió engavetar las reformas por años, creando un Frankenstein legal que ahora amenaza con devorar sus propias estrategias partidarias en el camino al poder.
En la práctica, el partido de oposición que espere esa fecha para lanzar su gallo de pelea recibirá un golpe de Estebanía. El reto para la FP y el PLD es elegir candidatos presidenciales rápido, buscando un bajadero político que les permita presentar su oferta a la ciudadanía, aun bajo el riesgo de posibles sanciones de la Junta Central Electoral (JCE).
Para el PRM el reto es mayor, pues debe cambiar de jinete con el caballo a galope. El uso del poder desde el Palacio Nacional es un instrumento para compensar cualquier retraso, siempre que la convención interna no provoque una división o heridas imposibles de sanar dentro del perremeísmo.
Ante esta realidad, Leonel Fernández y la Fuerza del Pueblo (FP) llevan la delantera cualitativa. Es un secreto a voces que, sin importar la modalidad que dicte la JCE o la convención, el candidato oficial y seguro será Leonel Fernández.
En el PRM, aunque la oposición apueste a una división similar a la de 2019, las fuerzas internas se alinean. La lista corta se resume a David Collado, Carolina Mejía y Yayo Sanz Lovatón, respaldados por referentes electorales como Raquel Peña, Wellington Arnaud y Guido Gómez Mazara.
En el PLD, el panorama se aclaró tras los últimos movimientos. Aunque Danilo Medina conoce los riesgos de reducir el partido, sabe que bajar del 5% es el fin. El líder morado ha decidido apostar nuevamente por Gonzalo Castillo. Pese a los procesos judiciales, el Penco demostró garras electorales en 2020 y se mantiene vigente en la estructura peledeísta.
La reciente carta de Abel Martínez y el ascenso de Johnny Pujols indican que los planetas en el PLD se vuelven a alinear. La ovación recibida sugiere que el candidato ya fue aclamado por la base. El tecnicismo legal será un reto para la JCE, porque los políticos ya trazaron su ruta crítica. Solo falta ver qué decide la justicia dominicana.























