Los trabajos de ampliación de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo, desde la parada Mamá Tingó hacia Punta de Villa Mella, avanzan aunque a un ritmo que residentes y comerciantes de la zona califican como «a paso de tortuga».
Esta obra estratégica forma parte de los proyectos de modernización del transporte masivo en el Gran Santo Domingo, pero actualmente en el área se percibe poco movimiento de brigadas y equipos pesados.
La nueva extensión sumará dos estaciones adicionales que conectarán con Punta de Villa Mella, abarcando un trayecto de 2.5 kilómetros de viaducto elevado.
El pasado 6 de marzo de 2024, el presidente Luis Abinader encabezó el primer palazo para dar inicio formal a la construcción.
«Esta gran inversión para mejorar la movilidad y el transporte en el Gran Santo Domingo conlleva un presupuesto aproximado de US 187 millones y su inauguración se estima en unos 36 meses», informó el Gobierno dominicano en un comunicado oficial.
En un recorrido de supervisión por los alrededores de la obra, se constató que la infraestructura sigue en pie, aunque sin una presencia masiva de ingenieros o técnicos que detallen el porcentaje real de avance o la fecha definitiva de entrega.
En la zona ya se visualizan las columnas que sostendrán los rieles del Metro, sin embargo, los dueños de negocios locales critican que la construcción no avanza con la agilidad que demanda el tránsito en Villa Mella.
Comerciantes instalados junto a los pilotes indicaron que, a pesar de la cercanía de las maquinarias, sus locales no presentan grandes pérdidas operativas en este momento.
Muchos emprendedores aseguran que el flujo de clientes se mantiene estable debido a que los transeúntes siguen circulando por la vía principal de manera cotidiana.
No obstante, otros vecinos recordaron que al inicio de las excavaciones sufrieron pérdidas económicas debido a los bloqueos de calles y el difícil acceso peatonal.
Uno de los afectados fue Manuel Valdez, propietario del colmado del mismo nombre, quien relató los desafíos vividos. “No hubo desalojo, pero cuando estaban en lo más fuerte de la zapata, el negocio quedó encerrado y las ventas bajaron muchísimo”, comentó Valdez sobre el impacto de la obra en su economía familiar.
Pese a las quejas por la demora, el comunitario mantiene la esperanza en el beneficio social del proyecto. “Soy consciente de que esto es progreso. Hoy nos afecta el proceso, pero mañana tendremos la solución definitiva al transporte en Villa Mella”, concluyó.























