En el ojo del huracán por los mega casos de corrupción que sacuden a exfuncionarios, el presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) de la República Dominicana, Luis Henry Molina, sentenció este martes que la independencia judicial es un derecho innegociable de la ciudadanía, no un capricho del poder.
Molina enfatizó que los jueces dominicanos comprenden que su autonomía es clave para el ciudadano. «Garantizar este derecho es vital para consolidar un Estado de derecho fuerte, donde la ley impere», afirmó el magistrado.
¡Contundente! El presidente de la SCJ aseguró que en la República Dominicana ningún juez recibe llamadas ni instrucciones para dictar sentencia, ni siquiera desde la cúpula de la Suprema Corte.
«Nadie puede manipular a un juez sobre cómo fallar», declaró. «Como presidente de la Suprema, jamás he llamado a un magistrado, ni permito que nadie de la SCJ lo haga para influir en un veredicto», sentenció Molina.
Molina abordó este espinoso tema en el almuerzo de la AMCHAMDR, justo cuando la sociedad dominicana está en vilo por los escandalosos casos de corrupción que salpican a exfuncionarios públicos, y donde la imparcialidad de la justicia es el centro del debate nacional.
El titular de la SCJ admitió que casos de mala conducta judicial pueden surgir en cualquier latitud, desde EE. UU. y Europa hasta naciones suramericanas.
No obstante, categóricamente descartó que los jueces de República Dominicana se vean envueltos en tales situaciones.
«Claro que pueden existir casos, no lo niego. Hoy mismo, en una nación suramericana, se está procesando a una ex magistrada de la Suprema Corte. Pero en República Dominicana, ¡eso no sucede!», sentenció con firmeza.
Molina resaltó que el sistema de justicia dominicano ha reforzado drásticamente su credibilidad en los últimos años, con el aval de mediciones internacionales.
Citó estudios prestigiosos como el World Justice Project y el Latinobarómetro, que demuestran un crecimiento notable en la confianza de los ciudadanos dominicanos hacia el Poder Judicial en el último lustro.
A su entender, esta robustez institucional y mayor credibilidad ha sido un pilar fundamental para la estabilidad de la República Dominicana en un contexto regional turbulento.
«Observen la región, los países de Centroamérica y Sudamérica. Sin duda alguna, la estabilidad que goza la República Dominicana se debe, en gran parte, a la existencia de un Poder Judicial que realmente funciona», subrayó.
Molina reconoció que el sistema de justicia dominicano no ha alcanzado la perfección, pero aseguró que avanza a pasos agigantados hacia ese ideal.
Para ilustrar su punto, cerró citando la emblemática frase del inmortal cantautor cubano Pablo Milanés: «No es perfecto, mas se acerca a lo que yo simplemente soñé».























