![]()
A un año de la tragedia que enlutó a la República Dominicana con el colapso del Jet Set, Patricia Ovalle, una de las sobrevivientes más emblemáticas, rompe el silencio con un relato desgarrador. Su testimonio sobre el fatídico desplome no solo es un ejercicio de memoria, sino una lección de resiliencia ante la tragedia que marcó al país.
La noche que cambió la historia del entretenimiento en RD
Patricia Ovalle, sobreviviente del desplome Jet Set/ Foto: Chaimy Soriano
“Duré ocho horas bajo los escombros, mojada… no era agua, era sangre”, relata con voz entrecortada Patricia Ovalle, integrante del recordado grupo Los Dorados de Haina.
Testimonio exclusivo: Patricia Ovalle tras la tragedia del Jet Set
Patricia Ovalle, símbolo de supervivencia tras la tragedia del Jet Set/ Foto: Chaimy Soriano
Esa madrugada del 8 de abril de 2025, lo que debía ser una noche de merengue con Rubby Pérez se transformó en una catástrofe nacional con el colapso de la estructura, dejando una estela de dolor y cientos de víctimas que aún conmueven a toda la sociedad dominicana.
Ovalle, quien asistió a la fiesta por invitación de una amiga, recuerda con nostalgia los minutos previos: “Todos parecíamos ángeles, estábamos radiantes, como dorados de verdad”, expresa al recordar la última vez que vio a muchos de sus compañeros con vida.
Patricia Ovalle
Mientras grababa con su celular, el impacto fue inmediato. “Había gente muerta encima de mí. Agarré una mano y le dije ‘ayúdame’… pero ya no tenía vida”, narra entre lágrimas. En medio de la oscuridad, una sobreviviente le tendió la mano: “Agárrame a mí, que estoy viva”. Ese gesto fue el milagro que le devolvió la esperanza.
Ambiente de luto en el Jet Set previo a la vigilia en honor a las víctimas.
Patricia logró realizar una llamada desesperada a su esposo en Nueva York, un hilo de comunicación que la mantuvo aferrada a la vida mientras los organismos de rescate trabajaban en la zona cero.
La dura recuperación tras la tragedia
Hoy, Patricia enfrenta una batalla diaria. Aunque ha logrado recuperar su salud física, el trauma emocional sigue presente. Gracias a terapias especializadas y un apoyo médico constante, ha logrado ganar peso y fortalecer su ánimo, aunque admite que las secuelas físicas en su pierna y el recuerdo constante de la noche del colapso son retos que aún debe vencer.
El recuerdo que sigue latente en el país
“Es como si lo estuviera viviendo de nuevo cada mañana”, confiesa. A un año del hecho, su historia es un recordatorio de la fragilidad de la vida y el proceso de sanación de una nación entera que aún busca respuestas y consuelo tras el desplome del Jet Set.























