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El reconocido filósofo y catedrático Gilberto Rodríguez Núñez calificó este martes como un golpe a la justicia dominicana que funcionarios encargados de perseguir la corrupción resulten involucrados en actos ilícitos. El académico analizó el polémico arresto del fiscal Aurelio Valdez Alcántara, acusado de solicitar diez mil dólares a Roberto Canaán a cambio de manipular el curso de un proceso judicial en su contra.
“Es penoso que quienes tienen la responsabilidad de combatir la corrupción sean precisamente quienes terminen envueltos en escándalos tan bochornosos”, manifestó el experto durante su participación en el programa El Día.
Sobre los detalles del caso, que incluyen la supuesta exigencia de un vehículo Mercedes-Benz y un reloj Rolex, Rodríguez Núñez fue tajante al señalar que la educación académica no garantiza la honestidad. “Las universidades otorgan títulos profesionales, pero no entregan un título de ética. Es un tema de valores y convicción personal”, afirmó.
El académico comparó este hecho con otros escándalos recientes de gran impacto social, incluyendo el caso Senasa, cuestionando cómo personas con posiciones de poder y solvencia económica se ven envueltas en redes de delincuencia. “El problema no es la educación formal, es la falta de principios”, sentenció.
Filósofo y catedrático Gilberto Rodríguez Núñez
Rodríguez Núñez también desestimó que la corrupción sea una cuestión de religión o fe. Criticó que muchos procesados por la justicia exhiban una fachada de cristianismo mientras actúan en perjuicio del Estado. “Prefiero un ateo honrado que a un cristiano sinvergüenza que se robe los recursos del pueblo. No es un tema cultural, es una crisis de principios familiares”, declaró.
Finalmente, el catedrático reflexionó sobre la ética pública y el daño a la sociedad. Explicó que el concepto del bien es incompatible con el perjuicio ajeno. “Quien se beneficia de la corrupción está destruyendo el futuro de la sociedad dominicana. Éticamente, el bien nunca puede implicar hacerle daño a los demás; quien prioriza su bolsillo por encima del bienestar común, carece de moral”, concluyó.























