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Este Domingo de Ramos arranca la emblemática celebración de la fe cristiana que revive la entrada triunfal de Jesús a la ciudad de Jerusalén, hace casi 2,000 años, y marca el inicio de la Semana Santa 2026.
El obispo de la Diócesis Stella Maris, monseñor Manuel Ruiz, resalta el suceso para motivar a los dominicanos a sumergirse en la devoción de la Semana Mayor y vivir la pasión de Cristo desde el amor y la oración. Advierte que los desafíos que golpean a la sociedad dominicana se deben a la falta de Dios en el corazón de las familias. El líder religioso destaca que un Domingo de Ramos Jesucristo fue aclamado por el pueblo con las frases “¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” y “¡Hosanna en el cielo!”. Fue en la primavera del año 30 o 33 después de Cristo.
Ruiz señala que Jesús fue recibido como soberano, con palmas y ramos de todo tipo, mientras colocaban mantos en el camino, y la trascendencia de este día es que abre la puerta a la Semana Santa. “Este domingo se llama también de la pasión, porque la liturgia de esta jornada integra el relato de la Pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo, ya que recuerda que Jesús padece en la cruz y se sacrifica por nosotros”, comenta el obispo y doctor dominicano. Al concluir la Semana Mayor llega la resurrección de Jesús, el hijo de Dios.
Este domingo se realiza la liturgia fuera de las parroquias, con procesiones multitudinarias por los sectores, previo a la misa.
Se bendicen las palmas, en diversas comunidades se dramatiza la llegada en el burrito y se explica su simbolismo. Se proclama el Evangelio de la entrada de Jesús a Jerusalén. Los sacerdotes visten color rojo por el martirio del Salvador.























