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Mientras la comunidad internacional observa, la crisis de inseguridad en Puerto Príncipe alcanza niveles críticos, afectando directamente la estabilidad regional y la seguridad fronteriza con República Dominicana. La intensificación de los ataques de las bandas armadas en Haití ha sido calificada por la Cruz Roja como una catástrofe humanitaria sin precedentes.
La feroz batalla entre la coalición criminal Viv Ansanm y las fuerzas de seguridad ha dejado a la población civil en una situación de indefensión total, provocando traumas psicológicos profundos en miles de familias que intentan sobrevivir en medio del caos, advirtió el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
La jefa de la delegación del CICR, Marisela Silva, fue contundente al declarar que la violencia armada está desmantelando los mecanismos de subsistencia básicos, obligando a los ciudadanos a vivir en un estado de colapso social constante.
El drama se agudiza al intentar realizar actividades diarias. Ir al mercado, acudir a centros de salud o enviar a los niños a la escuela se ha convertido en una ruleta rusa marcada por las balas perdidas, el reclutamiento forzado y la violencia sexual que azota los barrios más vulnerables.
Muchas áreas de la capital haitiana, convertidas en trampas mortales por los puestos de control ilegales, permanecen bajo el asedio constante de grupos criminales que impiden el flujo de ayuda y servicios esenciales.
Zonas periféricas como Cité Soleil continúan viviendo en el olvido, careciendo de servicios básicos elementales como electricidad y agua potable, lo que agrava la precariedad de quienes aún permanecen en la zona.
El uso de tecnología militar, como drones armados sobre zonas densamente pobladas, ha transformado el ambiente en un escenario de terror psicológico constante, limitando al máximo la movilidad de los residentes de Puerto Príncipe.
Las cifras de la ONU son alarmantes: más de 5.500 personas fallecidas y 1.4 millones de desplazados en menos de un año, una tragedia que sacude a toda la isla y eleva las alertas en materia de migración y seguridad nacional en República Dominicana.
El control territorial de las bandas, que ya se extiende hacia los departamentos de Centro y Artibonito, amenaza con estrangular las vías de acceso estratégicas, afectando no solo la soberanía haitiana sino también el comercio y el tránsito hacia territorio dominicano.






















